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Poemas

Estampida de ideas…
Fórmulas de autosuperación que se mastican con sabor a dolor
Inestabilidad
Indecisión
Ira
Decepción
Amor
Todos al unísono
Caos mental
Incertidumbre
Temor
Nudo en la garganta
Los segundos alargan la nostalgia
Ahora la nostalgia se convierte en enojo
Y así pasan los minutos

No tengo nada que decir. Levanto el auricular y marco tu número. Luego de siete segundos de espera, me contestas con un simple «alo», te saludo y me percato de que esta llamada fue en vano porque no hay nada que te pueda decir. Ni a ti o a el mundo.
Quizás sufro de pereza mental crónica o hay una sequia de palabras. Aunque platico de temas tontos, por dentro me arrepiento de haber levantado el auricular.
Finalmente pronunciamos las palabras de despedida y cuelgas el teléfono para continuar con tu vida, mientras yo sigo sentada en este sillón negro, sin saber qué decir.
Todo fue previamente pensado y por ende, expresado. Sonrío.
Acaricio la posibilidad de haberme quedado vacia.
Las agujas del reloj de 9.99 me indican que es hora de ir a dormir, asi que me dirijo hacia el baño para lavarme los dientes. En el camino me topo con mi mamá e intercambiamos algún saludo de buenas noches.
Ya en mi cuarto, enciendo el radio y luego la lamparita negra en la mesita de noche al lado de mi cama. Sobre la mesita también está mi cuaderno, justo como le dejé horas atrás.
La idea revolotea en mi cabeza y hasta me provoca una sonrisa. Es necesario dejar una prueba y redactar el pensamiento sobre las líneas azules del cuaderno. El lápiz termina de delinear las letras que en conjunto expresan todo y a la vez conforman 5 palabras:
No tengo nada que decir.

El filtro en tus ojos transforma los rayos del sol en grises destellos que se derriten sobre tu piel
Tus sentimientos son expresados con un soundtrack, algunos versos memorizados y otros de tu autoría
Observas desde el otro lado de la vitrina algunos recuerdos que se asemejan a una película antigua y hasta cursi
Cuerpos sin rostro definido te atropellan mientras avanzas por la banqueta; algunos se protegen de ladrones en potencia, otros vigilan a sus víctimas y el resto simplemente camina ensimismado en sus pensamientos.
Para ellos también eres un cuerpo, un bulto más en el medio de la banqueta.
Foto: shoothingstar.spaces.live.com

Antes de dar un último recorrido por los pasillos de Galerías Sally, ambos se acompañan mutuamente hacia el baño, pero se separan en la intersección que divide los sanitarios de hombres con los de mujeres.

La sonrisa de Sara irradia emoción y alegría por haber pasado unas horas a tu lado lejos de la oficina y sin los comentarios de oficinistas entrometidos. Su mirada se pierde en el espejo mientras se lava las manos repitiendo automáticamente los pasos que una vez le enseñara su mamá. Sueña contigo y con tus manos y con tu aroma y con cómo se sentirá al estar entre tus brazos, tus labios, tu habitación…

Esa perfecta sonrisa lograda tras años de tratamiento odontológico se desvanece ante la incertidumbre causada por sentirse objeto de burla por parte de su reflejo. Es algo muy extraño y quizá hasta una ilusión o uno de esos instantes clasificados como deja vu.

Su mecanismo de defensa actúa, le recuerda a sus párpados que es hora de parpadear y distraerla de esa extraña imagen. Además no ha cerrado la llave del agua y el preciado líquido vital está a punto de rebalsar el lavamanos.

La ilusión vuelve a ocupar su lugar y a provocarle esa perfecta sonrisa.

Las voces vuelven a atacarte al ingresar al baño, por lo que entras al primer cubículo y te sientas en el inodoro esperando que estas se callen con prontitud. Tus manos tapan tus oídos como un inútil acto de defensa y comienzas a gritarle a ese grupo de abusivos inquilinos.

En un segundo de lucidez recuerdas que estas en un lugar público y que pueden venir unos guardias a sacarte del mismo. Tal y como te ha pasado en otras ocasiones en las que las voces te gritan sin parar.

Cuentas hasta diez al mismo tiempo que respiras profundamente y tratas de recobrar la tranquilidad.

Conforme avanzas hacia el lugar donde dejaron el carro parqueado decides que la cita debe terminar porque temes volver a repetir el episodio neurótico.

Sara nota tu repentina frialdad y busca en vano contagiarte de su energía. Se despiden con un abrazo y un beso en la mejilla. A lo mejor le gusta ir despacio, piensa Sara al verte partir desde la ventana del apartamento 4b.

El balance de hoy no es positivo. Es más, me declaro en quiebra total; tanto económicamente como moralmente. La cita en Galerías Sally estuvo demasiado aburrida y conflictiva. Cuándo aprenderán a no mezclar la religión con las cursilerías, mientras conversan con una chava en una supuesta cita romántica. Al estar adentro del cine ocurrió lo peor: La lucha por abrazarte y tomarte la mano aunque no querrás.

¿Acaso las señales que envié no fueron claras? Tu me das la mano, yo la suelto. Me abrazas, me cambio de posición en la butaca. Buscas mis labios y te doy la mejilla. Detesto sonar como fresa pero… Hello?!!

No veía la hora de abandonar el lugar. Ese impulso de largarme lo más pronto posible fue lo que me llevó hacia la casa de Majo y así poder encontrar consuelo en mi amiga, para luego burlarnos del susodicho. Hasta ahí, todo bien.

Nos reímos de la cita funesta y me despedí temprano para llegar en el momento exacto y abordar la camioneta que me llevaría del Parque Colón hacia mi hogar en los suburbios guatemaltecos. Justo en ese instante tan puntual como la desgracia, la ruleta rusa nacional decidió que era mi turno de invadir mi espacio personal. Ese metro cuadrado que todos consideramos sagrado fue violentado por unos segundos, los cuales fueron suficientes para que renaciera en mi una rabia que se quedaba atorada en mi garganta. Unas cuantas lágrimas sirvieron de transporte colectivo para expresar impotencia y por qué no, miedo también.

Ya sé que no tenía que ir caminando por la doce Avenida y novena Calle. Pero entre la prisa por alcanzar la última camioneta y la paranoia, creí que si caminaba lo suficientemente rápido, me daría tiempo de llegar hasta la otra esquina sin ningún problema. Error. Mis pasos fueron coartados por uno de esos parias que se envalentonan a partir del temor colectivo.

A punta de pistola se robó mi celular y el dinero que llevaba en la billetera. Se atrevió a rodear mi cuello con su brazo derecho y contra la paré mamasita, pa asustarme todita. Vaya que no revisó el bolsillo derecho de mi pantalón y encontró un billete de cinco quetzales. De haber sido así no hubiera tenido para el pasaje de regreso. Encima le agradezco por no haberse llevado mis papeles de identificación y el resto de mi dignidad.

El colmo es que yo no era la única persona que caminaba por esa cuadra, sino que a mi alrededor había más peatones e incluso testigos en locales comerciales. Pero ninguno se inmutó. Esta es la tierra de nadie.

Continua aquí (link)

Alicia ha estado sentada sobre el pasto desde hace varias horas.
El viento es casi imperceptible.
Las hojas de los árboles se sostienen en el espacio luchando contra la gravedad.
La mente de Alicia se quedó en blanco.
Incertidumbre.
El estanque frente a Alicia permanece estático.
Hay cinco patos en el centro que no llegarán a la otra orilla.
No hay vida.
Sólo hay una Alicia en medio del vacio.
Lo que conoce ha sido borrado del espacio.
Nada existe.
Ella es únicamente un pedazo de imaginación que ha quedado atrás.

Los días pueden durar lo que una decida. Sí pues, ahora la mota me ha dado poderes sobrenaturales para modificar el paso del tiempo durante las vacaciones. Me encuentro esperando a mi novio en una mesa ubicada al centro de un barcito de la zona 1. Como un recurso desgastado por el uso constante, mi mente aprovecha para divagar en los recuerdos.

Un saludo interrumpe el viaje mental.

Es la novia del vocalista de la banda en la que mi novio toca el bajo.

Mierda. No me queda otra opción que responderle el Qué onda y entablar una conversación banal, aparentando interés sobre lo que ella me cuenta.

Dejar que la sonrisa disfrace mi apatía.

Me resulta aburrido adivinar el significado de los ademanes y gestos que sustituyen palabras, aunque hasta cierto punto ella resulta divertida. Quizá acorta las palabras por pereza verbal. “Comí en la cafe” “Fui con unas amiguis a la disco”.

Parece que debe retirarse por algo relacionado con un mandado. Adios.

Back to the timeless trip… Where´s the withe rabbit?

Piove, senti come piove!
Mientras las gotas de lluvia salpican absolutamente todo lo que encuentran a su paso, la nostalgia aprovecha para colarse entre la rendija de la memoria y probar un sorbo de la taza de chocolate caliente.
Hotel con M…

Las paredes descascaradas que sostienen el apenas legible cartel son la frontera entre la realidad convulsionada y ese placer fugaz que cuesta Q60 en Happy Hour.
Revistas, fruta, celulares ¨Qué va a llevar reyna, qué le damos¨…Las ventas ambulantes se derriten bajo el sol abrasador del medio día del trabajador_consumidor.
Todo ello queda atrás para dejarse atrapar por las habitaciones impregnadas con el aroma del amor, mezclado con una de esas lociones que atraen a la persona amada.
El escondite perfecto para escapar de este laberinto cotidiano.
Algunas moscas y hormigas se excusan y salen del cuarto para no interrumpir a los nuevos inquilinos, quienes batallan entre las sábanas desgastadas por el uso continuo.
La pareja de turno no pierde el tiempo en besos y caricias…
Total, eso es para los enamorados.
El Happy Hour llega a su fin, la transacción ha sido completada.
Ella sale de primero hacia el torrente de potenciales clientes y él… él se dirige hacia el trabajo porque la hora de almuerzo también ha terminado.

La ruleta rusa guatemalteca tocó a mi puerta,
El espacio personal, el metro cuadrado, no importan… demasiado cerca para mi gusto..
Unos cuantos segundos fueron suficientes para alterar los nervios y llorar en pleno Centro Histórico,
Claro, claro que tienees más… MÁS MIEDO, MÁS DESCONFIANZA, MÁS IRA QUE CORRE POR LAS VENAS,
MÁS DERROTAS,
MÁS DECEPCIÓN ANte este sistema corrompido,
asediado por aves de rapiña que vigilan a todos los autómatas
Nadie se inmuta, nadie dice nada…
Esta es la tierra de nadie..
Impotencia, debilidad…
Todo se complementa en una nube gris que persigue la sombra a cada instante
Hay un arcoiris detrás, quizá al seguirlo alcance el tesoro… Parece que hay un duendecillo dispuesto a ayudarme..

Quebrar el orgullo con una limosna

Pararse en la delgada línea de lo incierto

El viento golpea tu rostro al observar la frontera abismal entre la necesidad y la vergüenza

La arena se cuela por tus ojos mientras la voluntad se niega a construir un puente que unirá los extremos

tan solo se necesita de un gesto o una palabra para tragarse la rabia

asumir las consecuencias

Respira profundo y disfruta ese trago de saliva

El sistema te expulsó por la puerta trasera

Aquellos deseos de transformar al país desaparecieron conforme los años de juventud contestataria se rindieron ante la agonía política

Frustración y resignación determinan tu vida

Superhéroes de los olvidados

Ignorarlos es más cómodo que ponerse en sus zapatos

Cualquier recurso es válido para no desestabilizar el esquema

Cuestionar lo banal

omitir lo fundamental

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