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«Ahora en esta hora inocente

yo y la que fui nos sentamos

en el umbral de mi mirada»

Alejandra Pizarnik




Hay momentos en la vida en los que una quisiera cerrar los ojos para volver a abrirlos en una escena diferente. Viajar. Cambiarnos el nombre, la profesión y la identidad. Todo esto para olvidar, volvernos a enamorar y sanar el corazón. Al igual que Alice en Closer o Elizabeth en My Blueberry Nights. Asumir una identidad diferente o simplemente viajar por el país para reconocernos en la distancia. Estas dos películas son algunas dentro del gran universo fílmico que tratan sobre este tema. Y es que el momento de recolectar nuestros pedacitos para guardarlos en la maleta es uno de los motivos más recurrentes para un guión de película. Es un instante más profundo que nos podría permitir el borrón y cuenta nueva. Para luego retomar la vida donde la dejamos, avanzar y volverse a enamorar. Sentir. Sonreír.

Hace algunos años acaricié esa fantasía. Mi vida alternativa sería en algún pueblo alrededor del lago de Atitlán donde me quedaría trabajando y reconstruiría una identidad. El inglés lo hablo con fluidez y el italiano lo mastico un poco. Así que en el área lingüística estaba cubierta. Lo único que me faltaba era un plan específico. En esas semanas justamente acababa de ver My Blueberry Nights y el soundtrack de Closer me acompañó en algunas caminatas por el Centro Histórico. Debo decir que han sido los paseos más intensos que he dado absorta en mis pensamientos.
Si bien no podía ser una mesera en algún pueblo lejano, si pude tomar una camioneta en Periroosvelt para largarme al menos por unos días. Lo decidí de un día para otro cuando observaba la antigua Sexta Avenida desde el segundo nivel de un restaurante.
Estaba sola. SO-LA. SI. Llena de soledad. SI. Hecha pedacitos. SI. ¿Pero y qué? Así que llegué a mi casa para guardar un poco de ropa. Le notifiqué a mis padres que me ausentaría unos días porque abordaría el bus en las siguientes 12 horas. Me sorprendió su comprensión y que no indagaran más acerca de mi pequeña escapada. «Que se vaya» fueron las palabras que mi papá le dijo a mi mamá mientras seguían viendo tele y yo salía de la habitación. Mi misión era encontrarle sentido a la pregunta encerrada en esos signos de interrogación.




Iba acompañada de una de mis mejores amigas y unas Pringles que me regaló mi mamá jaja. La compañía crispy y risueña hizo más llevadero el viaje improvisado en el que aún no tenía un lugar donde pernoctar. Cuando mi amiga se durmió me dediqué a estudiar a los demás pasajeros y sus posibles historias. La armónica seriedad de un señor me llamó mucho la atención.
Llegamos a las seis de la tarde y después de comprar algo en la Santander, corrimos para alcanzar la última lancha que nos llevaría a San Marcos La Laguna. Cruzamos el lago bajo una fuerte lluvia y los amantes de la adrenalina lo hubieran disfrutado. Pero yo estaba distraída o mas bien hipnotizada en el cielo negro. Luego caminamos por un pueblo que a esas alturas de la noche lucía desierto y pasamos por la casa de unos amigos del jefe de mi amiga. La escena era como una versión bizarra de la Fiesta del té de Carroll protagonizada por unos argentinos, vegetarianos/orgánicos sin ningún mueble. No estaba en un ánimo tan aventurero y experimental, por lo que pregunté si no había otro lugar en el que me pudiera quedar.

Mi paréntesis tuvo una duración de tres días, que estuvieron llenos de caminatas por el pueblo bajo una perenne llovizna y un delicioso frío. Podía pasar horas contemplando el lago y escribiendo. Aceptando. Perdonando. Comprendiendo. Molestándome de nuevo y así sucesivamente.
Tembló en una de las tantas ocasiones en las que yo estaba sentada en un pequeño mirador abandonado. Los niños que jugaban en la orilla del lago ni se inmutaron. En ese instante imaginé como mis hojas llenas de garabatos flotaban por la ladera, pues si la intensidad del temblor aumentaba podría derrumbarse todo. Mi mente paranoica no tuvo la razón y todo continuó con tranquilidad.

Poco a poco pasó el tiempo entre música, el muelle, yoga improvisado a las 10 pm, malabares furtivos, conversaciones dispersas, natación madrugadora y algún otro detalle por ahí. Mis ojos trataban de devorar todas las estampas posibles desde un comedor donde unos gatos amenazaban con robarse mi comida. Mi amiga debía trabajar en unas charlas educativas y por eso estuve sola la mayor parte del tiempo. Esos instantes de compañía unipersonal resultaron ser más reconfortantes de lo que pude imaginar.

Quizá no pude recolectar todas las piezas del rompecabezas en esos días. Pero al menos encontré algunas que me ayudaron a seguir ordenando mi paisaje. Inspiración para ver todo desde perspectivas diferentes.
Elizabeth recorrió Estados Unidos para dar una vuelta más grande antes de llegar al otro lado de la calle. Alice cruzó el mundo para asumir otra identidad pero nunca se aceptó y tal vez por eso mintió sobre quien era en realidad…
Yo también quería tener un fresh start pero sin esconderme. Sacudir esa pizarra mágica para borrar el dibujo antiguo y empezar uno nuevo. Devorar los paisajes fugaces en la autopista y saborear aquellos que me observaban bajo la luz de la luna. Lo logré y aprendí. Tomé lo bueno y lo guardé en una caja pequeñita. Asimismo, deseché lo negativo para evitar regresar a esos callejones oscuros que a veces nos atrapan.

La vida pasa. Es cuestión de tomar cada etapa y enfrentarla. Embrace it. Se lee fácil y quizá es aún más increíble cuando se intenta practicar. Pero después de soñar despierta con vidas paralelas puede ser que lo próximo que veas sea una nueva calle. Esta vez podrás cruzar sin dar tanto rodeo porque automáticamente sabrás que ahí es donde querés estar. El detalle está en que quien te espera del otro lado de la calle sea quien tu quieras y que además también esté en la misma disposición. Coincidir. ¿Coincidir? Esa es otra historia.

El soundtrack de este post es una canción que ha alimentado esa fantasía. La escuché en la carretera a Xela una vez y me llenó tanto… Boston de Augustana


DieciseisNueveVeinteDiez

12:05

Escribir un titular podría ser como
un Twitt pero más corto; de 35 caracteres es la regla.

Por otra parte, la entradilla es como un twitt completo

que sea
como una introducción a tu nota.


10:50

Piensa que del dicho al hecho hay un abismo de distancia.

La voluntad puede tender el puente.

QuinceNueveVeinteDiez

Una cadena de eventos desesperados con aroma a pólvora en el asfalto nos trajeron al lugar donde comenzamos

TreceNueveVeinteDiez

Ctrl-Alt-Del ……. ¿Puedo?


NueveVeinteDiez

Un paréntesis de chocolate, anicillos y Gris de Ximena Sariñana al fondo.


OchoNueveVeinteDiez

Sólo soy yo con mis circunstancias musicales.


CincoNueveVeinteDiez

Con (los recuerdos en mi paréntesis)


TresNueveVeinteDiez

16:15

La entrevista fue lo maxímo.

Soy una periodista_fan feliz… 😀

10:07

Aquí hay conexión y no es cibernética.


UnoNueveVeinteDiez

21:03

Una sonrisa se asoma intempestiva

para sumarse a muchas más que

andan vagando por ahí desde hace algunos días.

08:39

Imlovin este miércoles de cielo bonito.

¡Sonrisas a granel para todos!

Hace una semana nos reunimos en el Paseo de las Esculturas, ubicado en el bulevar frente al Aeropuerto Internacional La Aurora en la zona 13, para dar un recorrido y apreciar las esculturas que ahí se encuentran. La asignación debía ser escoger la que más nos gustara y la que nos pareciera menos atractiva para luego analizarla. Observé todas y la elegida fue la pieza que la rumana Carmen Tepsan realizó durante el I Festival Internacional de Esculturas Guatemala Inmortal.

Si la observan bien podrán notar como el cielo es intervenido por los segmentos finamente esculpidos por Tepsan. Pareciera que cada parte se convierte en el marco de un celaje que cada día es diferente.

En el conjunto de esculturas observé otras que quizá fueron demasiado obvias o tradicionalistas. Pero la que menos me gustó y la que no quisiera tener en el jardín de mi casa es Inesperada Exposición a la Atmósfera, del austriaco Herbert Golser:

Con las dos esculturas seleccionadas las instrucciones siguientes eran analizarlas de acuerdo a la estructura del mal gusto a Arte Kitsch. Pero aquí surge un dilema y una contradicción. El término kitsch se originó en Alemania para referirse al arte que es considerado como una copia inferior de un estilo existente, pretencioso, pasado de moda o de muy mal gusto. Con el paso del tiempo se fue relacionando a todo lo sobrecargado, carente de buen gusto, con rasgos estéticamente innecesarios y contrapuestos a la idea de lo fino.

Cada una de las esculturas constituye una pieza individual que participó en una convocatoria internacional para ser seleccionada por el comité curatorial del Simposio de esculturas. Ese sería el primer punto con el que difiere del kitsch porque esta corriente se caracteriza por la masificación y también por imitar una obra que existía con anterioridad. Martín Fernández Ordóñez, historiador del arte, indica en el reportaje El Sello Kitsch en Guatemala que lo kitsch está ligado a la copia de algo caro o fino a partir de materiales baratos, como imitaciones de estatuas religiosas hechas de plástico. La misma premisa puede aplicarse a estructuras como la Torre del Reformador, que es una imitación de la Torre Eiffel a una menor escala y ubicada en un contexto diferente. El mármol con el que están hechas las esculturas no es un material barato como el plástico, que es uno de los materiales predilectos del kitsch. El Teatro Abril es otro ejemplo arquitectónico que se encuentra en la ciudad y representa una estética kitsch.

Umberto Eco, en su libro “Apocalípticos e integrados”, dedica un capítulo entero al análisis y caracterización del mal gusto, relacionado con el Kitsch y la Midcult. El capítulo se llama “Estructura del mal gusto”. La Alta Cultura, propia de estamentos elevados, Media Cultura, acorde con los estamentos de clase media, y Baja Cultura, de la que nacen los estudios de recepción de la cultura popular. Los niveles tienden a fragmentarse por el uso de los medios de comunicación a favor de un nivel cultural que ostenta la sociedad del consumo. Si ubicamos estas clases en el desarrollo del Simposio se pueden detectar las clases Alta (escultores, organizadores) y Baja (uso de las imágenes con fines publicitarios). Se mercadeó el Simposio como actividad y de esa manera se destinó a un público multicultural al que se le sugirió lo que debía desear.

Regresemos al par de esculturas que escogí de acuerdo a un criterio tan básico como mi gusto personal pero sin que este se convierta en el parámetro universal para definir que sean feas. El que un objeto sea bello depende del gusto del receptor y para mi Alas es una pieza hermosa que me inspira a enmarcar el cielo. Quizá es porque la técnica de Tepsan proyecta a escalas monumentales volúmenes que irrumpen el espacio de manera contundente.

Por otro lado, Exposición a la Atmósfera es una escultura que en vez de fea resulta grotesca. No me malentiendan. Este no es un insulto ni es un término que reduce su valor. El investigador Mijail Batjin, citado en el libro La configuración de la experiencia estética, sugiere lo grotesco como algo que se aparta considerablemente de las estéticas corrientes. Esto contiene un elemento material corporal claramente destacado y exagerado. La estética de lo grotesco se convierte entonces en la estética de la monstruosidad, con un desorden grave en la proporción que deben tener las cosas. Aunque visualmente no me sienta complacida al observarla, sí me transmite una sensación desoladora y árida.

Exposición a la Atmósfera es una pieza trabajada en su estado natural que al igual que Alas posee un aura de autenticidad e individualidad. A mi criterio ninguna es arte kitsch porque no toman ningún elemento de la cultura popular para sacarlo de su contexto y masificarlo de la misma manera en que Andy Warhol, uno de los padres de esta corriente, lo realizara hace pocas décadas. Si se hubieran realizado llaveros, pequeñas réplicas plásticas, gorras y cualquier tipo de parafernalia que reprodujera las obras; estas se habrían convertido en un elemento Kitsch. Asimismo, si uno de los escultores hubiera tomado elementos que pasan inadvertidos en la vida cotidiana como frutas artificiales, manteles de plástico, una mini Virgen de Guadalupe e incluso el rostro del Che Guevara para incluirlo en su obra; entonces la escultura sería Arte Kitsch.

Las primeras fotos fueron tomadas en el Paseo de las Esculturas.
La Torre del Reformador fue tomada de mapastuciudad.com
La última foto es de la tienda La Casa Azul, un establecimiento caracterizado por su oferta en artículo kitsch que rinden un tributo a la cultura popular. Más sobre este tema aquí: DalookinGuate.




1. ¿Será que una valla publicitaria de Tigo, Claro o Telefónica son transobjetos?

Sí. La apropiación de la estructura implícita del objeto, en este caso un celular, y al concretizarlo como representación física de una idea sensible. La idea sensible en este caso es la de comunicación, escuchar a nuestros familiares, disfrutar de la música en cada aparato y el contacto con cualquier persona. Para desarrollar esta idea tomo como referencia al brasileño Wagner Schwartz, quien es graduado en letras y performer. Él toma la idea del Transobjeto y desarrolla una propuesta en la que este término se convierte en un elemento que ofrece la posibilidad de una nueva experiencia.

Al compararlo con las vallas publicitarias de las telefónicas, no se está muy lejos de esta idea. Las vallas venden nuevas experiencias al tecnificar nuestra vida. Por ejemplo, “Invítala a salir por un mensajito” es la frase que identifica una valla de Tigo y que a la vez modifica las relaciones sociales. Se convierte en una invitación al propio usuario para experimentar nuevas formas de comunicación a partir de los planes que la compañía ofrece. Para Salvador Aburto Morales el transobjeto puede ser comprendido también como un fenómeno configurado por el sujeto social, pero que suele ser reflejo de lo individual, psicológico, trascendente o vanal. Además puede convertirse en único e irrepetible, cuando guarda correspondencia con la recreación sensible del mundo. Regresemos a la Telefónica y los planes anunciados en las vallas. Toda la sensación de confort es definida por nosotros mismos y por eso nos lo colocan en la valla como una meta y un gratificante. A la vez es personalizado y reflejo de lo individual porque cada quien puede modificar los planes, añadir redes sociales en los nuevos teléfonos, etcétera.

2. ¿Cómo se comunica el arte y la sensibilidad si el tema es violento?

De acuerdo con Morales vivir esta realidad y percibirla en un sentido estético tiene más que ver con una mirada sensible a la vida, que con el simple hecho de percibir la realidad y objetivarla. “Ver y oír, no será lo mismo que mirar y escuchar, porque esto implicará también, sentir”. Con esta premisa podemos partir e indicar que el arte y la sensibilidad en una pieza debe comunicarse al comprender el fenómeno que se quiere abordar. También depende en gran parte de la ética y moral del comunicador, quien debe estar consciente del contexto en el que se desenvuelve para no presentar una imagen carente de sensibilidad. Un claro ejemplo de la falta de contexto es la publicidad que MD lanzó hace tres años en los que por promover una línea de zapatos llenó la ciudad de Guatemala con vallas que presentaban unos “Zapatos de Muerte”. El slógan iba acompañado por imágenes de mujeres bellas muertas por el placer de tener el par de zapatos. Esto fue presentado en un país donde el femicidio es un tema delicado y con altos índices de violencia contra la mujer.

Para la crítica y curadora de arte Clara Astiasarán la sugerencia en una obra es más interesante porque el arte debe cuestionar y facilitar la capacidad de preguntar. Por ello algunas de las piezas más exitosas en comunicación y publicidad son las que abordan las temáticas de una manera sugerente y conceptual.

Para ejemplificar este punto abordaremos los siguientes ejemplos. El primero es el de una campaña lanzada en Croacia por Unicef. Aquí el tema es la orfandad y los niños que pierden a su familia entera por la guerra y la violencia.

La segunda pieza pertenece a la exposición de fotografía documental Encuentros en Primavera, en la que el objetivo era indagar en las historias alrededor de las familias de las personas desaparecidas durante el conflicto armado. La muestra reúne 29 fotografías tomadas en la Comunidad Primavera durante las inhumaciones de 9 personas desaparecidas. Cada una de las piezas habla por sí sola y no se recurren a lugares comunes o amarillistas para mostrar el dolor de los familiares que después de 20 años han logrado cerrar un capítulo dramático en su vida. La técnica de la fotografía documental empleada por la fotógrafa Morena Pérez-Joachín se enfocó en temas específicos y planeaciones. El objetivo era contar un sentimiento a través de una imagen y acompañar a las personas retratadas en los momentos de curación y reencuentro.

3. Es posible esa Teoría de Comunicación Artística de la que habla Salvador Aburto Morales en su folleto.

Claro. Desde el momento en que un artista emprende una obra lo hace porque quiere expresar su perspectiva, sentimientos, ideología, etcétera. Según Morales el arte en su esencia es comunicación, porque compromete a sus interlocutores para asumir la responsabilidad de su trascendencia como seres humanos; obvio será también descubrir con esto, que además es un fenómeno vivencial.

El planteamiento anterior es reforzado por Katya Mandoki en su libro Estética y Comunicación de acción, pasión y seducción. Para ella todo acto de comunicación tiende un puente para llegar a los otros por alguna razón. La estética y la comunicación van íntimamente ligadas en un proceso que pretende seducir al destinatario, engañarlo, protegerlo, agredirlo o persuadirlo para impactar la sensibilidad del interlocutor.


4. El tema para nosotros es al revés como delimitar el
Papel del Arte en la producción de piezas de comunicación masiva, para medios impresos y audiovisuales. ¿Qué limites estéticos debe tener la producción de spot de televsión, spot de radio, afiche, vallas, mupis?

El papel del arte en la producción de piezas masivas no puede ser delimitado más que por el estilo y la estética de cada comunicador. Sin embargo, se puede caer en el peligro de querer decir mucho y fallar en el intento o viceversa. Para Mandoki tanto en el arte como en cualquier pieza comunicacional (spot, afiche, vallas) debería regir la Máxima de Relevancia en el Principio de Cooperación propuesta por el filósofo Paul Grice. El principio establece que si se va a decir algo es porque hay un acuerdo tácito de cooperación entre enunciante y destinatario, y que ese algo comunicado es relevante para ambos. Para Grice este principio se basaba en cuatro pilares:

De cantidad: Haz que tu contribución sea tan informativa como sea necesario.

De cualidad: Haz que tu contribución sea verdadera.

De relevancia: Sé pertinente, no digas algo que no viene al caso.

De manera: Sé claro, evita la ambigüedad, sé breve, sé ordenado.

Según Mandoki en la actualidad no todos los artistas respetan esta máxima y de ahí la razón de la decepción ante obras de arte que se exponen en museos y galerías pero que, en realidad, no tienen mucho que decir. El artista que sí las respeta tiene el puente de comunicación y logra transmitir a cabalidad para hacer ver u oír lo que está presente en su sensibilidad. Se alcanza poner al espectador en los zapatos del artista. Este mismo éxito es aplicable a los spots, vallas y otros medios que podrían delimitarse bajo la máxima de Grice y lograrían transmitir a cabalidad el mensaje publicitario.

Este es un ejemplo de una campaña de Unicef para crear conciencia sobre el abuso infantil en Sudáfrica. Para lograrlo creó una serie de piezas en las que muestran juguetes tratando de proteger a los niños que duermen. La imagen es acompañada de un copy claro y pertinente: Si no peleas contra el abuso Infantil, ¿Quién lo hará?

5. Es cierto que la comunicación también es Arte.

En el arte todo es expresión y en la comunicación es imposible suprimir su carácter expresivo, dado por su nivel pragmático, de uso real y vivo. Por lo tanto, la comunicación también es arte y este es conocimiento sensible. Al ser y tener conciencia de la existencia misma se vuelve necesario desarrollar las capacidades para pensar. Por consiguiente surge la necesidad de expresarse por diferentes medios. Cada uno de estos recurre a formas de conciencia estética propias de los seres humanos que, según Morales surge desde la esfera afectiva y s

e encuentra inmerso en los procesos de comunicación. La estética no está relegada al plano artístico ya que es parte de la vida cotidiana. Esto lo explica Mandoki al afirmar que en las relaciones sociales se establecen intercambios que no son sólo de bienes, información o trabajo. Existe otra dimensión desde la cual los sujetos se relacionan a nivel sensible entre sí y con los objetos comunes.

En una escala más elevada se tienen los procesos curatoriales, que según Astiasarán consisten en un proceso de investigación que busca generar conocimiento y entablar un diálogo entre las obras y las personas. En este proceso ineludiblemente existe comunicación ya que ese conocimiento debe ser transmitido a partir de una curaduría que en vez de expresarse por palabras lo hace por medio de las obras artísticas. Cada composición está hilada por códigos y un mensaje que será decodificado por el receptor.

º La foto principal es un foulard que vuela en un escaparate de Japón mientra una joven lo sopla. Esto fue realizado por Tokujin Yoshioka para Hérmes. Se trata de un escaparate interactivo y sensorial en el que el producto toma vida con los soplidos de un video de la joven.

º La última foto fue tomada el año pasado en ExCéntrico durante la exposición Después de Gutenberg.

VeintiNueveOchoVeinteDiez

Inspired… Sin perder la esperanza …


Entre rushes creativos y esas ganas de comerse al mundo

para disfrutar los pequeños detalles..


VeintiSieteOchoVeinteDiez

A veces me duele el alma… sólo a veces.

El detalle está en que las veces comienzan a ser recurrentes.


VeinteCuatroOchoVeinteDiez

a veces le encantaría tener otra personalidad. Decir tantas cosas y confesar tantas otras más. Pero siempre no.


VeintiUnoOchoVeinteDiez

Con ganas de entregarse al cielo expectante. Abarcarlo de una bocanada mientras disfruta de una blueberry night...


VeintiUnoOchoVeinteDiez

Saboreando los aromas de la casa. Pasos, gradas, risas… Sábado Rico.

DieciNueveOchoVeinteDiez

«Esta oscuridad, tu olor, este sonido, todo.

(29 de septiembre)» Nicole Cecilia Delgado

— Lo lei ayer y me encanta…

DieciOchoVeinteDiez


Si yo fuera tu me enamoraría de mi

DieciSieteOchoVeinteDiez

Ahora el cielo luce tentador.

Como si pudieras tomar un trozo.

Como si pudieras saltar y perderte.


Una escena criminal es una estampa que se ha convertido en una rutina cada día. Los protagonistas son guatemaltecos que no completarán sus faenas diarias y entre ellos se encuentran los pilotos. En Guatemala el ataque a los pilotos de autobuses urbanos ha arrojado cifras alarmantes que no pueden quedar en el olvido de la nota diaria o en las papeletas llenadas por peritos del Ministerio Público. Es por ello que me basé en un diseño conceptual para tomar elementos comunes que pasan desapercibidos en una escena del crimen. Mi objetivo fue sacarlos de su contexto y colocarlos a la par de cifras dramáticas que reflejan una realidad que afecta hasta 45 mil personas de diferentes maneras.

Los conos pequeños amarillos que utiliza el MP son el registro de tantas cifras y pruebas que al sumarlas nos dan el total de muertes que quedan impunes. Son 60 pasajeros los que sufrirán secuelas psicológicas por haber sido testigo de un asesinato y 5 familiares por cada piloto quedan enlutados en los hogares guatemaltecos. De ahí que esas cifras se convirtieron en las pruebas de mi escena. El color amarillo en este caso está relacionado con la prevención y la alarma que supone la cinta policial. Cuando un peatón va por la calle y observa esa cinta la relaciona automáticamente con una muerte más y hace un llamado de alerta a tomar conciencia sobre una ola de asesinatos que cada vez crece más. De acuerdo con la Liga Guatemalteca de la Higiene Mental, una escena criminal es tan cotidiana que en lugar de alejar atrae a espectadores. El tono amarillo de la cinta se convierte entonces en una señal que instintivamente llama la atención de cualquiera. Por eso jugué con ambas propiedades para atraer la vista del espectador e invitarlo a reflexionar sobre la problemática y a actuar para demandar un cese a la violencia.

En el afiche predomina la tonalidad cálida sobre la fría para representar viveza que contrasta con lo árido del pavimento. De acuerdo con Rafael Gómez Alonso, Fundamentos de la estética, el rojo además tiene un carácter sobrecogedor y al asociarlo con un crimen sensibilizará al público. La sangre es otro de los elementos comunes en una escena del crimen que, en el caso del afiche se relaciona con el copy body para resaltar sutilmente las 13 muertes de pilotos al mes. A la vez es un hilo conector a la leyenda ALTO AL CRIMEN CONTRA PILOTOS, que refuerza el llamado a la reflexión y a dejar atrás la indiferencia.

María Lucía León Cantón
200514912

Hay una penumbra que envuelve nuestros rostros desde hace varios minutos. Es la tercera vez que me preguntas la razón por la que te veo de esta manera. Inquieres el motivo por el que mis ojos tratan de vencer a la oscuridad para escrutar los tuyos. Alzo mis hombros desganados para contestarte que no lo sé. Pero ellos continúan examinando cada gesto y rescatando los guiños perdidos.

Alguien toma una polaroid mental etiquetada con nostalgia, la cual guardará tu sonrisa en la carpeta Ayer. Te observo en la distancia aunque estemos en el mismo metro cuadrado. Que por qué te miro de esta manera. Que por qué mis párpados parecen pesar más de lo habitual. Quizá es porque esconden con recelo unas lágrimas discretas e imprudentes. Sin quererlo, ellas reflejan los últimos instantes que pasamos frente a frente.

La antesala del final transcurre en cámara lenta. Es el momento en que ya todo está dicho. Las cartas lucen abandonadas sobre la mesa porque no queremos verlas. Los hilos de aquella hebra dorada que nos unía se revientan. ¿La escuchaste? Más allá de la música y los brindis de la mesa de al lado. Abajo. El click es casi imperceptible pero yo sí pude sentirlo.

Difuso. Ahora tu imagen luce borrosa con tonalidades sepia. Respiro profundamente y empiezo a desalojar los rincones que no volveré a recorrer. Armada de una vaga certeza me alejo de esos brazos que ya no completarán los míos para resguardarnos. Coloco un tierno y frágil beso en los labios que no probaré. Te dedico esta última caricia para detener tu suave tacto. Ese que me gustó tanto desde la primera vez que me agarraste la mano. Suspirar está de más.

Te veo así porque me estoy despidiendo sin que nos demos cuenta.

Soundtrack

Los Mass Media abarcan a las personas expuestas a los bombardeos constantes de los medios de comunicación masivos. Cada uno de los receptores poco a poco se vuelve parte de una masa uniforme que alimenta la cultura de masas promovida por los medios de comunicación. Esta cultura de masas se maneja de acuerdo a la ley de la oferta y la demanda, pues es la que prima en una sociedad de mercados como la que hay en la actualidad. De acuerdo con Rafael Gómez Alonso, en su libro Análisis de la Imagen Estética Audiovisual, al transmitir mensajes que

van dirigidos a una masa el emisor debe adaptarse a un público multicultural y difundir una sociedad del bienestar al sugerirle al espectador lo que debe desear. Los medios de comunicación marcan criterios estéticos mediante estrategias de seducción audiovisual. En este mensaje moldean estilos de vida, actitudes, gustos, preferencias.

El desarrollo de la sociedad de consumo y la reproducción masiva de una obra de arte para su posterior venta viene desde el Siglo XIX cuando inició la Revolución Industrial. Este avance para la era industrial supuso también una discusión en cuanto a la autenticidad de las obras de arte frente a la adquisición de obras artísticas y la pérdida de legitimidad. Desde ese momento y hasta la actualidad se ha dado este fenómeno.

Si se hiciera una exploración para observar las casas suburbanas de Guatemala en la mayoría encontraríamos una fiel reproducción de una calle antigüeña comprada en un centro comercial o en la carretera, una imitación de artesanía, lapiceros luciendo una Mona Lisa y cuadros que reproducen la Última Cena. De todas estas decoraciones la menoría habría sido elaborada por el artista original y la mayor parte habría sido elaborada en masa, lista para su consumo. Mientras que una imagen entendida como obra de arte posee cierto grado estético porque es un producto de una actividad humana, la masificación pone en jaque el aura o el nivel de autenticidad de la obra de arte.

La individualidad de una pieza es desplazada por el carácter masivo y accesibilidad que brinda la producción a gran escala. Los calendarios en DeMuseo con llamativas reproducciones de Monet que incluso podrían enmarcarse a un precio más barato que una fotografía de un artista emergente contrastan en el hábito de consumo de las personas. Queremos sentirnos cultos y ostentar arte en nuestra casa. Pero no tenemos dinero para hacerlo. Si comparamos un calendario o un cuadro de Cemaco con una escena tradicionalista con uno de Elmar Rojas, la diferencia es abismal. Otro ejemplo puede ser la alta aceptación que tiendas como Zara, Pull and Bear y Bershka han tenido en Guatemala. Cada una de estas tiendas adapta las tendencias de grandes casas de moda a estilos y prendas más accesibles para un público que quiere sentirse a la moda pero no puede comprar el diseño original. Creo que ese es uno de los factores por los que el consumo de arte digerido, multiplicado y sin aura ha tenido tanto éxito en todos estos años. Aquí es donde el kitsch tiene cabida ya que convierte la vanguardia de arte elevado en objeto de consumo.

Martín Fernández Ordóñez, historiador del arte afirma en la nota El sello Kitsch en Guatemala, que este término está ligado a la copia de algo caro o fino a partir de materiales baratos, como imitaciones de estatuas religiosas hechas de plástico. Este es el vehículo que refleja el gusto de las masas y convierte al arte en un mundo accesible y comprensible. La producción en serie populariza una imagen que antes estaba reservada para un grupo más selecto, que según indica Umberto Eco en su libro Apocalípticos e integrados, conforma la Alta Cultura. Este sector era el que tenía acceso a las obras originales de Vincent van Gogh, Rembrandt,Dagoberto Vásquez, Roberto González Goyri, Zipacná De León, Efraín Recinos, Mariadolores Castellanos y Magda Eunice Sánchez.

La sociedad de consumo acerca a la Media Cultura con la reproducción de esa imagen como objeto artístico. Un ejemplo reciente de este acercamiento lo constituyen una serie de tazas conmemorativas decoradas con el trabajo de los artistas plásticos guatemaltecos mencionados anteriormente. Si bien la iniciativa de Juannio únicamente lanzó a la venta 500 tazas con la obra de cada autor, fue una reproducción a escala por Q125 cada una.

Este habito de consumo no implica que una Mona Lisa sea más bonita que los murales de Efraín Recinos. El que un objeto sea bello depende del gusto del receptor. Aunque cuando un objeto posee el calificativo de obra de arte trae consigo la afirmación de que presenta belleza, la apreciación de una copia masificada sobre un original dependerá de muchos otros factores. Además del lado económico, el bagaje cultural del espectador influye en su aceptación de lo que es y lo que no es bello y artístico. Una persona que pertenece a la Baja Cultura enunciada por Eco, no comprenderá una exposición de arte moderno o una Bienal. Pero sí se podrá identificar con algo tradicionalista como los cuadros de Antigua Guatemala e incluso algo masivo que estéa su alcance. En este punto la Mona Lisa, al igual que iconos como El Che, Michael Jackson y Frida Kahlo, han sido tomados por la cultura de masas y convertidos en imágenes de seducción.

Mientras el espectador no reciba una educación o una mejor orientación de parte de los medios de comunicación a los que está expuesto, seguirá siendo parte de una masa uniforme que obedece a gustos populares. También es menester de cada persona el investigar y educarse más. Consumir arte no sólo es adquirir un cuadro, sino entrar en diálogo con una muestra en una galería e informarse sobre los movimientos artísticos, tanto pasados como los emergentes. Mientras más educada esté la persona, mejor podrá distinguir una obra “chafa” de una original y salirse del Mass Media será una necesidad.

Un paréntesis urbano como este siempre se agradece y más cuando quedas con ganas de continuar bailando todo el día. Esta iniciativa no es sólo para ponernos a bailar mientras caminamos por el Parque Central. Nooooo. Somos jóvenes, representamos el 30% del país y apenas y contamos con espacios representativos. Es por eso que ayer las expresiones lúdicas invadieron la plaza para arrancar con la campaña del Año Internacional de la Juventud. Al contrario de lo que rezan algunas vallas publicitarias con wannabe diputados para el próximo año, nosotros somos la nueva generación. La que venimos con todo y la que demanda mayor participación.

Les dejo con un grupo de Bboys de Guatemala que además se están preparando para la Batalla del Año. Sólo el mejor de Centroamérica ganará el pase de salida para ir a la eliminatoria mundial… La acción sucederá el sábado a las 6pm en esta misma plaza.

NueveOchoVeinteDiez

10.53 pm
Delira con un suicidio musical
acompasado por las filosas teclas de la laptop.
Le cortan sus ilusiones.
2 pm
En esta espiral de luz y color
no le queda más que
seguir un rumbo curvilíneo,
sin divisar aún el horizonte
10 am
Si todo pudiera arreglarse con tan sólo cerrar las puertas,
ya desde hace tiempo me hubiera encerrado
hasta nuevo aviso
SieteOchoVeinteDiez
5.38 pm
Ellos tienen más cosas en común de las que se imaginan.
El problema está en que ellos no lo saben todavía.
4.57 pm
Se le olvidó que lo olvidó.
TresOchoVeinteDiez
1.15 pm
Saliendo del paréntesis alojado en un circuito cerrado
entrampado y mil veces objetado…
Se asoman unas ganas de comerse al mundo
y saborear el aire.
Inspiración.
DosOchoVeinteDiez
12.34 pm
Suspendida en el tiempo.
Fuera de la realidad.
Desconcertada en
un juego en el que no quería participar

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