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Hay muchas cosas que puedo decir respecto a la perdida de uno los mayores valores en el arte y la arquitectura guatemalteca. Pero creo que la mayoría ya fueron dichas. Tuve el privilegio de conocer a Efraín Recinos gracias a una investigación que debí realizar para mi tesis de licenciatura, pues mi tema se enfocó en una obra realizada por el Maestro en la Biblioteca Nacional. De esa cuenta, aproveché para entrevistarlo y publicar parte de esa conversación en una sección de Vida en Siglo 21.

Recuerdo que iba muy nerviosa porque no todos los días puedes entrevistar a una persona tan genial y que además pasa a formar parte de la cultura general e histórica del país. Llamé al director del Teatro Nacional para solicitarle una cita con Recinos pero no esperaba que me indicaran que la reunión podía ser esa misma tarde. Coordiné todo con el fotógrafo y salimos casi corriendo a las seis de la tarde para llegar puntuales a la entrevista, pues no creemos en la «hora chapina». Recinos salió a recibirnos, hizo un comentario con respecto a mi automóvil para luego decir: «Vinieron puntuales. Eso es bueno».

Nos condujo hacia su estudio, que se ubica en el corazón de su obra maestra. Iba acompañada por el fotógrafo Eny Hernández. El espacio de Recinos reflejaba un caos ordenado en el que los papeles y la pintura salían por doquier. Los libros no cabían en las libreras y había varias torres de textos regados por el suelo. Un par de zapatos abajo de la mesa y la música clásica era el sonido de fondo que acompañaba nuestra conversación. Sus manos temblaban mucho pero su mirada tenía una chispa creativa que muchos jóvenes desearían.

El sentido del humor y su timidez fueron algunos elementos de su personalidad que salieron a flote en la conversación. Al preguntarle sobre la escultura mostrada al principio de este post nos dijo que no quería hablar de eso porque le daba mucha pena. Esta obra fue realizada por Manolo Gallardo pero Recinos aseguraba que él no merecía tales agasajos. Después la entrevista giró hacia los detalles detrás de sus creaciones, su inicio en el arte, anécdotas infantiles y creativas. También nos explicó qué era eso de la «arquitectura guatemalteca».

El 2 de octubre la noticia de su deceso me tomó por sorpresa y aunque no lo conocí de cerca, lamenté la perdida de una mente tan brillante. Observé como varios medios nacionales cubrieron la noticia y entre ellos me incluyo, puesto que tuve el honor de redactar las notas que recordaron su obra y despidieron al artista. Me pregunté cuáles funcionarios realmente llegaron a conocer su obra o por lo menos, trabajarían por protegerla ahora que su creador ya no estará. Cuántos de verdad le mostraron su respeto y lo apoyaron más allá de las palabras protocolarias que puedan expresarse en ocasiones como esta. Supongo que nunca lo sabré.

Desde este espacio externo mis condolencias. Este tipo de experiencias son las que más agradeceré como periodista cultural e investigadora para la realización de mi tesis de licenciatura. Es por eso que quiero compartir con ustedes la segunda edición de Breves de una Lunatika. El Podcast está dedicado por completo a Recinos, pues incluye fragmentos de la entrevista realizada a principios de este año. Lo grabé cuando todo acababa de suceder pero por azares de la vida lo subo hasta ahora. Muchas gracias a Solrack por la ayuda en la edición. 🙂

Este es el link de la descarga: (Aquí)

Pueden consultar las notas publicadas en Siglo 21 que recuerdan la obra de Recinos en los siguientes links

Mañana 10 de noviembre tendré el gusto de compartir el micrófono en Urbana, una lectura de poesía y micrófono abierto. Espero que puedan llegar para compartir en un paréntesis dedicado a lo único que puede mantenernos cuerdos al expresarnos. Si asisten podrán escuchar a poetas como Gabriela Aguilar, Anna Cosenza, Numa Dávila, Cristian Beltranena, Álvaro Montengro, Luis Pedro Villagrán y a esta bloguera Lunátika (Lucía León). La cita es en Café Urbano (10 calle 0-32 zona 14) a las 19 Horas. La entrada es libre 😉
Y si además tienen por ahí algunos textos que les gustaría compartir, pueden aprovechar para gritarlos al aire porque habrá micrófono abierto.

Los espero!

Si quieren ver más informacón del evento pueden visitar la página en Facebook: (Click aquí)

“Escribir
un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos
estamos heridos”. Alejandra Pizarnik


Aquí
vamos los incompletos.
Nuestros
pasos penden de un hilo.
Somos los
perennes equilibristas de la tragedia.
Esta es
la ruta por la que pasan los condenados.
Vamos
arrastrando el dolor a cuestas con la mirada perdida en el ocaso.
Nuestros
ojos persiguen a la desbandada de palomas que huyen del parque.
Somos ese
punto que nadie se atreve a borrar.
Los
malditos de odio y rencor.
Los que
nadie nombra cuando la foto está a punto de ser tomada.
La
ignorancia arrastrada en coloridos buses que se dirigen hacia una ola
aplastante.
La sal
del mar sólo reavivará la herida que nadie más puede ver.
Un vacío
helado que no desaparece.
Somos esa llaga que se refleja en el retrovisor.

Debo empezar este post con una confesión: Desde que era una niña pequeña cantaba las canciones de Ricky Martin. En especial Fuego de  noche, nieve de día. Luego recuerdo que cuando íbamos en el carro con mi mamá y hermanos, solíamos gritar la letra de La copa de la vida. Uno de mis hermanos incluso se aprendió la coreografía.
Pasaron los años y siempre que escuchaba Vuelve o Fuego de Noche… en la radio, me emocionaba y disfrutaba la canción. Y así siguió mi vida muy normal con mis emociones y decepciones respectivas. Luego un día de este año vi que Ricky había tuiteado nuevas fechas para su gira M.A.S. tour. Acto seguido pegué un grito cuando vi que Guatemala aparecía en el listado y pacientemente esperé hasta el 20 de octubre. Miraba videos sobre sus presentaciones en otros países y seguía sus actualizaciones en las redes sociales. Fue así como me enteré que en Venezuela regaló entradas a un fanático.
Los días siguieron pasando y en Guatemala llovía. Acepté la posibilidad de que quizá el concierto no se llevara a cabo porque la naturaleza hacía de las suyas en el país. Hasta que, mi jefa me dijo que parecía que Ricky había adelantado su llegada a Guatemala y que tenía como tarea ir al hotel a conseguir aunque sea una foto.
No me gusta mucho el rollo paparazzi pero partí contenta de hacer mi trabajo y un par de horas después me encontraba en una sala junto a otros compañeros para participar en una pequeña reunión que se convirtió en conferencia de prensa.

Fue ahí donde lo conocí y me di cuenta que es alguien muy sencillo, sonriente y pacífico. Respondió todas nuestras preguntas y luego compartió unos minutos más con nosotros. Se tomó algunas fotografías y luego regresó a su habitación. Yo regresé a la redacción y terminé un día más en el trabajo.

Así que con todo este preámbulo, procedo a compartirles un pequeño video que resume lo que Ricky compartió el lunes 17 de octubre con algunos medios guatemaltecos. Para más información pueden estar al tanto de www.siglo21.com.gt , este blog o la página en Facebook: Confesiones de una Lunátika.

Fuerte con el corazón verte / pero no en lawebcam hablarte / cada minuto que pasa quiero estar online.

 Estas líneas forman parte de la canciónWebcam, una de las que han calado con fuerza en el corazón de las adolescentes. El ritmo es pegajoso y en varias ocasiones he podido observar la reacción de las jovencitas que gritan frenéticamente cuando escuchan las primeras notas. “No sabíamos que iba a ser un éxito y que nuestro primer sencillo iba a llegar tan lejos”, comenta con cierta incredulidad Juanfer Herrera, entre risas. Me encuentro en la sala de su casa e imagino que desde aquí o en el estudio que se ubica al lado se han de haber trazado los sueños y planes musicales que poco a poco DuoSway ha ido alcanzando.

Yo los había visto en vivo en varias ocasiones y siempre me llamaba la atención la forma en la que sus fanáticas se volvían locas de la emoción al verlos sobre el escenario. Sus tonadas son pegajosas, frescas y fue muy interesante conocer los detalles y el trabajo detrás de su propuesta. DuoSway está integrado por dos jóvenes que se han propuesto sobresalir en el campo musical para demostrar que en este país con tantas contrariedades sí es posible vivir de la música. Lo están logrando. Han recibido llamadas para participar en fiestas de 15 años, presentaciones departamentales y otros recitales más grandes como el de esta semana para compartir el escenario como teloneros de Ricky Martin. Me recuerdan a Sin Bandera o a Camila pero quizá esa sea sólo mi percepción.

Su vibra es relajada pero determinada y son artistas que luchan cada día por darle a Guatemala un motivo para sonreír y cambiar de mentalidad. A continuación les comparto el link de la edición virtual de Magacín, donde sale publicada la entrevista a DuoSway. Además podrán leer otros artículos de la revista con periodismo cultural. Entre ellos están el acercamiento a Dieter Lehnhoff, un vistazo al mundo de las olimpiadas matemáticas, la radiografía de Bacteria Soundsystem Crew, entre otros. Las fotografías  fueron tomada por Andrés Vargas.

Más abajo les dejo algunos videos para que aprovechen a darle Play si todavía no han escuchado al dueto guatemalteco. Y si sí lo han hecho, pues para que vuelvan a cantar sus canciones.

Una mañana cualquiera me asignaron entrevistar a una joven diseñadora que ha pasado los últimos años de su vida en el extranjero. Su inclinación artística la llevó por los caminos de la moda y poco a poco incursionó en casas de diseño de gran renombre como la de Alexander McQueen y Gareth Pugh. Este último ha sido quien ha dicho la última palabra en el vestuario que lucen Lady Gaga y Rihanna sobre el escenario. A continuación les comparto algunos detalles sobre el trabajo de Ana Corina del Pinal y su colaboración con los Premios Clío 2011, que se desarrollarán el martes 27 de septiembre en la ciudad de Guatemala. El artículo fue publicado en la revista Magacín de Siglo 21. La edición virtual pueden consultarla aquí: Magacín.

El estudio de trabajo de Ana Corina del Pinal está ubicado en una pequeña bodega que comparte el espacio con un taller en el que también se confecciona ropa. Está preparándose para dos grandes eventos; uno de ellos, la Semana de la Moda en Londres, en donde colaborará con el diseñador Gareth Pugh, con quien ha trabajado por dos años y cuyo estilo conceptual ha conquistado a Lady Gaga, Beyoncè, Rihanna, entre otras artistas. Según me cuenta ella, su colaboración consistía en sugerir ideas, diseñar patrones y estar involucrada de lleno en la elaboración de los atuendos que lucirían las estrellas. Uno de ellos fue el vestido que Gaga empleó para presentar Bad Romance en Inglaterra. Se asemejaba a una mujer murciélago, muy al estilo de la cantante.

“Al trabajar, parto de un diseño conceptual y con base en eso busco inspiraciones que me motiven”, comparte la joven. Su paso por casas de diseño como la de Alexander McQueen y su preparación académica, han afinado sus sentidos hasta “para encontrar inspiración hasta en las líneas geométricas de un celular”, añade con una sonrisa. Su estilo busca realzar la fuerza de la mujer, pero sin caer en una imagen violenta o poco femenina.

Cuando tenía 15 años de edad, Ana Corina del Pinal se enroló en el Walnut Hill Art School de Boston, Massachussets. Ahí consolidó su lado artístico, que ya había sido estimulado años atrás con la influencia creativa de su abuela y su mamá. En Estados Unidos estudió dibujo, pintura, escultura, fotografía y crítica del arte, pero aún no tenía la certeza de hacia dónde apuntaría la veleta de su futuro.
Al regresar a Guatemala realizó esculturas en tela y fue en ese proceso creativo que se percató de que le llamaba la atención estudiar diseño de moda conceptual. Esa decisión la llevó en 2005 a Londres para estudiar en el Instituto Marangoni, donde participó en seminarios semanales con creadores vanguardistas como Roksanda Illinic, Giles Deacon, Christopher Kane, Stella McCartney y McQueen.



En su tercer año de estudios, participó durante dos meses en el estudio de McQueen, quien en vida fue reconocido como un revolucionario de la moda. No tuvo oportunidad de interactuar con el modisto, pero asegura que su paso por el lugar le llenó de inspiración. Si bien el ambiente podía volverse muy pesado y exigente, la experiencia fue gratificante. También participó en la Semana de la Moda en Londres con Illinic y Deacon.
Poco tiempo después empezó a trabajar para la firma de Pugh y pudo obtener una experiencia laboral más personalizada. Trabajaba directamente con un diseñador que ha sobresalido por experimentar con la forma y volumen. Sus creaciones se asemejan a esculturas geométricas que caminan con glamur sobre la pasarela. La colaboración con Pugh no ha cesado porque Ana trabajará junto a él en próximos lanzamientos y eventos. Sin embargo, ha llegado el momento de desarrollar su propia marca y diseñar por su cuenta. Aunque todavía no ha bautizado su futura línea de ropa, sí tiene claro que se compondría de diseños para mostrar en una exposición en Guatemala. “No hago ropa  que pueda ser usada para vestirse todos los días. Por eso dudo que pueda ser vendida en el país, pero sería distribuida en Europa y Asia”, explica Ana. Mientras ese momento llega, ella sigue cortando un nuevo patrón sobre su mesa para participar en los Premios Clío 2011, la primera ocasión en la que mostrará su trabajo al público guatemalteco.

Si viven en Guatemala y quieren ver los diseños de esta guatemalteca, asistan a Clío Town mañana a las 7 PM en Juan Bautista Gutiérrez (6 calle final zona 10)

Hace un mes tuve la afortunada oportunidad de visitar México y a partir de esa visita, trabajé una serie de publicaciones que giraron en torno a la cultura del tequila. Les comparto el primer artículo que salió publicado en Siglo 21. Esta es una crónica cultural que se incluyó en el suplemento dominical Magacín. Las fotos también son mías. Y pues, sin darle más vueltas al asunto, vámonos a dar una vuelta por la tierra del tequila. Salú!

Yo sentí que mi vida se perdía en un abismo profundo /
y negro como mi suerte, quise hallar el olvido al estilo Jalisco
pero aquellos mariachis y aquel tequila me hicieron llorar.

Me canse de rogarle. Con el llanto en mis ojos alcé mi copa y brinde con ella,
no podía despreciarme era el ultimo brindis de un bohemio con una reina.
los mariachis callaron.


Ella José Alfredo Jiménez 

Antes de que México fuera México, el tequila ya se constituía como uno de los elementos que hilaban la historia de un país en ciernes. Las andanzas de esta bebida llevan consigo el desarrollo paralelo de una sociedad que se ha erigido con una relación estrecha entre la tierra y el agave. Uno esperaría que al descender del avión, una fila de mariachis reciba a los viajeros para darles la bienvenida o que todo lo que pregonan las películas mexicanas de antaño sea recreado por las calles.
Pero no es así. Ha pasado casi un siglo desde que aquellas producciones audiovisuales de Emilio, el Indio Fernández empezaron a formar parte de la cultura popular. Su vasta obra recopilaba las piezas de una historia intensa, fabulosa, mítica y detallada en la que el tequila aparecía como la bebida alegórica de una gesta revolucionaria. Algunas de ellas sonSoy puro mexicano, Las abandonadas y María Candelaria. Cabe mencionar en este renglón todas las cintas que convirtieron a Pedro Infante en la leyenda que brinda a la salud del amor, la desgracia y la parranda.
La Revolución Mexicana se escribió en tequila con canciones, discursos, romances y alegorías que han traspasado varias generaciones. En algún lugar del imaginario de todos los turistas se encuentra la noción de que el tequila es el refugio de los corazones rotos, como pregonan las telenovelas de ese país e incluso series estadounidenses tan contemporáneas como The Big Bang Theory. En cada una de estas expresiones culturales se asegura que el verdadero mexicano bebe de un solo golpe el tequila. Quizá para noquear al corazón herido o para acelerar la fiesta.
La misión para este reportaje es, entonces, averiguar cuál es la verdad detrás de todos los mitos que giran en torno al tequila. A mí, si me lo preguntan, me parece una bebida aniquiladora y no soy su fan. Me acompañan en el viaje los bartenders Gonzalo Hernández y Carolina Vargas; junto a Héctor García, gerente de marca de Distribuidora Alcazarén. Después de pasar por los controles de migración en el aeropuerto de Guadalajara, nos encontramos con las fotografías de un fruto extraño acompañado por la frase: “La historia empieza cuando se corta la piña”. Desde ahí comiezan a caer los datos para mi investigación. En el viaje me acompañan los ganadores de la Copa Margarita, quienes viajaron gracias a Distribuidora Alcazarén para conocer la destilería de José Cuervo.

Siglos atrás
La frase se refiere a un producto milenario que proviene del agave azul, conocido también como Tequilana weber. Se convirtió en el puente de contacto entre los indígenas y la diosa Mayahuel, símbolo de la fertilidad. En náhuatl, al corazón de la piña se le conoce como mezcal, que quiere decir la casa de la luna y se emplea también para referirse a la esencia o el centro de algo. Antes de que México fuera conquistado por los españoles, los habitantes del territorio precolombino cosechaban la planta para fermentarla y producir una especie de vino, pulque o aguamiel, según fuera el caso.
Este resultado dista mucho del tequila que se produce en la actualidad y del que se fabricó a partir del siglo XVI, cuando los colonizadores aprovecharon para elaborar el vino mezcal. Sin embargo, debió enfrentarse a las regulaciones autoritarias de la Corona española, por lo que eligió la clandestinidad. Pero la vida siguió dando vueltas y el gobierno entró en una crisis económica. Así que, las autoridades optaron por autorizar su producción en 1790 para recaudar impuestos por esa vía. Parte de lo recolectado fue destinado a la construcción del Palacio de Gobierno en Guadalajara.
Es también a finales del siglo XVIII y principios del XIX cuando el tequila José Cuervo comienza a figurar en la historia de esta bebida. El momento significativo se da en 1795, cuando la dinastía Cuervo obtuvo de Carlos IV la primera licencia para producir vino de mezcal en una región que actualmente se conoce como Tequila. Este poblado fue el que bautizó a la bebida y es por eso que a partir de 1974 se protegió el destilado con la Declaratoria General de la Denominación de Origen, lo que implica que en ningún otro lugar del mundo puede fabricarse una bebida bajo el mismo nombre.
Luego de la autorización de Carlos IV se edificó la fábrica de la Rojeña, que luce en sus muros el orgullo de ser una de las más antiguas de Latinoamérica. De sus instalaciones han salido infinidad de litros de tequila que han llegado a diferentes rincones de todos los continentes. Con el paso del tiempo se abrieron más destilerías y en el mercado se ha diversificado la manera de disfrutar la bebida. La más novedosa viene en una lata de aluminio y fue pensada para complacer al público femenino o juvenil.

¿De un solo? o ¿Poquito a poco?
Guadalajara, la capital de Jalisco, se presenta ante los visitantes como una urbe moderna en la que destaca la promoción del espacio público como un punto de encuentro para los ciudadanos. En el paisaje aparecen algunas esculturas que honran al agave azul y varios jardines lucen esta planta como el ornamento principal. La expectativa por los Juegos Panamericanos que se desarrollarán en octubre se respira en las avenidas más importantes. Tampoco es difícil detectar el orgullo que sienten sus habitantes por el tequila. En los clubes nocturnos y restaurantes es sencillo divisar a más de alguien que acompaña la tertulia con una copa de tequila. Pero hay algo raro en esta imagen. Ninguno de los tapatíos bebe de su copa como lo hacen los personajes de las películas del Indio Jiménez. La garganta no les quema y tampoco golpean la mesa súbitamente al terminarse el líquido.
“Lo que se decía en la televisión o el cine de antaño no es cierto. Los mexicanos no tomamos el tequila de un solo trago, sino que disfrutamos cada sorbo”, comenta Guillermo González,International Group Executive de José Cuervo. Los rostros de asombro entre mis acompañantes y yo no se hicieron esperar ante tal revelación. ¿Podría ser posible que toda la cultura pop que rodea la bebida estuviera equivocada? La respuesta a esa interrogante fue afirmativa y conformada por la vendedora Marisela Ferreira en la tienda El Tecolote. Ella ofrece cerca de 400 marcas de tequila a los turistas que caminan por la Avenida Independencia, en el municipio de Tlatepaque. “La degustación empieza al olfatear la bebida para sentir su aroma. Luego se da un trago y se saborea el sorbo; algo así como calentándolo en la boca”, explica Ferreira.

La declaración anterior me dejó boquiabierta, justo antes de dar el primer trago a la copa de cortesía. El momento decisivo estaba a punto de suceder y me temía que, al igual que en otras ocasiones, iba a renegar de esta bebida. Nunca antes le había encontrado el gusto a las muecas que vienen detrás del golpe. Tampoco había indagado en el sabor del olvido como lo sugiriera alguna vez la voz franca de Chavela Vargas. Hice todo lo que me indicaron y descubrí que en realidad el tequila se disfruta más cuando es bebido por poquitos. Los tragos pueden intercalarse con un vaso de una gaseosa de limón o toronja; agua mineral e incluso cerveza.
Esa fue solo la punta del iceberg en la tierra tapatía, pues a partir de ese momento desfilaron ante nosotros diferentes posibilidades para degustar el tequila. Atrás quedaron las margaritas de limón; el repertorio se amplió al abarcar ingredientes como rosa de Jamaica, tamarindo, mango y guayaba. Pero si el estilo frozen no es el de su elección, también puede optar por un coctel llamado Paloma. La preparación es sencilla y consiste en verter tequila en un vaso con limonada.
Si beber de un vaso con mineral y de otro con tequila requiere concentración, la Bandera implica un reto más grande. Para su preparación se necesitan tres vasos tequileros. En uno vierte zumo de limón para preparar la garganta. En el segundo se sirve el tequila y en el último se coloca una mezcla de tomate, limón, sal, pimienta, jugo de naranja y un toque de granadina. La creatividad no tiene límites cuando la chispa se enciende desde el primer sorbo.

Descubrimiento y desengaño
Ante el abanico de opciones que trae consigo el tequila, con su Denominación de Origen y el trasfondo histórico, es sencillo asumir que la bebida ha sido la predilecta en todos los sectores. La Revolución Mexicana y la identificación de los soldados hacia el tequila ocasionaron que los mexicanos consideraran durante muchos años que esta era una bebida popular; de esas que no se incluían en las fiestas glamorosas. No fue sino hasta mediados de la década de 1990 cuando la bebida empezó a abrirse brecha en otros círculos sociales.
A las puertas de una nueva década, en un mundo más globalizado que nunca, el destilado se va colando con efervescencia entre las nuevas generaciones de consumidores mexicanos. Un capítulo diferente está siendo escrito a cada momento y nadie ha dicho la última palabra al respecto. En cada gota del tequila se concentran las voces de Pedro Infante, José Alfredo Jiménez, el Indio Fernández, la Revolución Mexicana y el trabajo que cada persona realiza en el campo. Es una bebida que se ha convertido en la mensajera de un país que al igual que el nuestro, lucha día con día por un futuro mejor. Es por eso que de este lado de la frontera también podemos brindar por las alegrías o las penas que se diluyen poco a poco.
La imagen de los mariachis con las estampas tradicionales que la televisión había creado en mi imaginación, no se concretó. En su lugar Guadalajara se alzó como una ciudad histórica, que se convirtió en la anfitriona ideal para redescubrir el tequila.
Dicen en México que conocer es no excederse, pues al tequila se le respeta. En este viaje, el destilado dejó de ser la bebida a la que hay que temerle. Más bien entablamos una relación justo después de que la intensidad del primer sorbo atravesó mi garganta y despertó todos mis sentidos.

Y pues ahora no queda más que ir a buscar el tequila y brindar Al estilo Jalisco con Chavela Vargas…

Los redoblantes no tienen vergüenza y el xilófono grita a todo pulmón. Las calles del Centro Histórico fueron tomadas por decenas de instrumentos musicales que han salido a lucir sus mejores galas. Han esperado este momento durante varios meses y no piensan pasar desapercibidos. Los alumnos de diferentes establecimientos educativos desempolvaron las baquetas y las fundas para ensayar por semanas las tonadas que ahora resuenan por las calles y avenidas.

Es la noche previa al 15 de septiembre, fecha en la que los guatemaltecos conmemoran la Indepencia del país. El concepto de «independencia» tiene muchas aristas cuestionables, puesto que es cierto que Guatemala aún no es del todo libre y soberana. Hay muchos aspectos políticos, económicos y sociales que nos hacen depender de otros países, fuerzas, grupos armados, narco, etcétera.

Tomando lo anterior en cuenta y sin olvidar el contexto político del país, quise de igual manera compartirles el siguiente video grabado con mi celular. Las imágenes son del 14 de septiembre y fueron tomadas en el Centro Histórico de la capital. Son quizá un paréntesis de música y baile en una ciudad agotada por la violencia y la inseguridad. Debo confesar que me sentí muy contenta entre el público y la música me motivó a bailar un poco. Al día siguiente se realizaron más desfiles en un acto protocolario frente al Palacio Nacional. Pero los momentos del video fueron mis favoritos porque la Sexta cambió en la noche, había mucha gente bailando o caminando con un rostro menos preocupado.

Este mes quiero compartir con ustedes una nueva página y un nuevo proyecto. Como se habrán dado cuenta, he cambiado de dirección en blogger para empezar un nuevo ciclo. Me alegra muchisimo poderles mostrar el nuevo Look de Confesiones
de una Lunatika, cortesía de Carlos Salguero, Solrack. Esperen muchos más cambios en esta
nueva etapa. Gracias por seguirme y pues, ya saben que aquí tendrán
noticias, poesía, literatura, música, podcast, videoblog de vez en
cuando y… De todo un poco.

Con ese primer cambio también les muestro una extensión más que complementará los recursos de este sitio. Hoy quiero presentarles una pequeña prueba de Podcast, que representa el primer capítulo de Breves de una Lunátika.

A continuación comparto con ustedes un poco de poesía, noticias y música. El contenido del podcast fue inspirado por la resaca electoral del 9/11 y las ganas de ver más allá. Construir un país mejor aunque nos cueste tanto. Es por eso que incluí una cita de Luis Cardoza y Aragón; una nota escrita por Luis Angel Sas sobre un proceso democrático diferente en San Juan Sacatepéquez.
Por último cerramos el espacio con mi poema En la esquina de la Antiderrota y De Acuerdo de Café Tacuba.

Que estén bien mis queridos.

Podcast Breves de una Lunátika: (Aquí)

El automóvil nos dejó frente al portón de una casa que, desde afuera, se veía muy similar al resto de casas que puede haber en las áreas residenciales de Guatemala. Asemejaba una gran fortaleza, la cual debía ser franqueada por una fotógrafa y yo. Bromeábamos un poco para espantar los nervios que corroían los pasos. Estábamos a punto de entrevistar a una persona que, según alguien en la oficina, tenía muy mal humor. Se trataba de Manolo Gallardo, un prolífico pintor guatemalteco cuyo nombre figura en los anales de la historia del arte.

Después de unos cuantos minutos de espera, se asomó a la puerta un señor canoso y vestido en un jumper amarillo. Nos invitó a pasar adelante y a seguirlo en un camino custodiado por algunas esculturas de mujeres voluptuosas. Subimos por unas gradas de caracol y llegamos a una habitación de donde se escapaban las notas musicales de una sinfonía clásica. Su estudio albergaba diferentes obras en proceso y varias torres de discos compactos. Lo esperamos por unos instantes, pues caminó hacia su habitación para cambiarse de atuendo.

El pintor guatemalteco nacido en 1936 regresó al estudio para mostrarnos una nueva escultura en la que estaba trabajando. Su inspiración partía de Neytiri, la protagonista de la cinta Avatar. Tras observarla cuidadosamente, nos sentamos para iniciar la entrevista con quien se propuso modelar un busto para honrar la memoria de un buen amigo. La amistad entre Gallardo y el escritor Mario Monteforte Toledo inició después de una función en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. A partir de ahí surgió un lazo que los llevaría por buenos momentos, alegatos pasajeros, incluso, un viaje en búsqueda de una empleada que le hurtó medallas y reconocimientos a Monteforte.

“Sólo aquí se mantenía. Andábamos de arriba para abajo cuando no peleábamos”, recuerda Gallardo mientras observa las pinturas y retratos que cuelgan alrededor de la habitación. Ambos defendían férreamente su posición, pues compartían un carácter fuerte y terco. En una ocasión, mientras Monteforte se entrevistaba con Gallardo para redactar un libro sobre su trayectoria, el escultor le dijo: “Te voy a hacer una tu cabeza”. Esa sería la manera en la que le agradecería el texto. Pero nunca se imaginó que el amigo moriría antes de que pudiera ver cumplido el ofrecimiento.

La diferencia de edad no hiso mella en la estrecha relación que llegaron a forjar. Toledo, quien nació en 1911 y fue un prolífico hombre de letras con una intensa actividad intelectual, estaría cumpliendo cien años en septiembre. El literato falleció en 2003 y fue a mediados del año pasado que Toledo retomó su compromiso, pues desea rendirle tributo a la memoria de su amigo. Sin embargo la tarea no fue sencilla. Él mismo asegura ser un pintor y no escultor. “He pintado 55 años y hasta hace dos que me dedico a la escultura. De unas 3 mil pinturas que he hecho nada más hay 15 esculturas”, añade el autor de obras que han sido consideradas controversiales tras sus publicaciones. Bajo su pincel han pasado trazos que delinean las curvas femeninas de diferentes musas retratadas en pinturas que no le dejan nada a la imaginación.

Al dar un vistazo por su estudio es posible reconocer parte de ese legado artístico, pues tanto sus esculturas como los óleos, llevan implícitos detalles curvilíneos femeninos. La conversación también se extiende por experiencias personales como instructor ad honorem en la Escuela de Artes Plásticas, donde ha entrado en contacto con la nueva generación de artistas.

La sesión de fotos transcurre con naturalidad; él sugiere poses o lugares y la fotógrafa retrata la realidad con su lente. Minutos después, Toledo nos muestra parte del resto de su casa. En su dormitorio hay algunos retratos infantiles y un tensiómetro sobre su almohada. Dejamos la música opera atrás para bajar al primer nivel y observar los lienzos que cuelgan sobre los sillones de la sala. Estamos a punto de partir, cuando nos ofrece dos ejemplares de unos libros que recopilan su trayectoria en el campo de pintura. Los toma de unas cajas que guarda en el comedor y escribe una dedicatoria en la primera página. Nos despedimos para retomar el resto de faenas diarias en el periódico y publicar esta nota mañana por la mañana.

Nota publicada en Siglo 21 de Guatemala AQUI

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