Una foto de Graciela Iturbide

 

Vino Graciela Iturbide a Guatemala. Yo, la mera verdad, no la conocía. Pero sí tengo enmarcada en mi estudio la foto que inaugura este post. Es una de sus más famosas imágenes: Señor de los Pájaros.

Venía en un set de postales en una edición impresa de Gatopardo y me ha acompañado desde hace algunos años. Recién hace poco decidí enmarcarla para apropiarme del estudio en el que ahora escribo. Suelo observar los pájaros que sobrevuelan su cabeza y reconfortarme imaginando qué podría estar pensando al ver el cielo.

Leí que hay un ejercicio de observar una obra de arte durante tres horas.

Me acaban de llamar para ir a cenar con mi hija y esposo… sigo escribiendo al regresar. La maternidad es así, robarle tiempo a los espacios para escribir aunque sea la introducción a tu post…

Ya estoy de regreso. Cenamos tamales y después llegó la hora de acompañar a la nena en la rutina para dormir. En realidad, termino de escribir esta entrada en un domingo por la tarde, en un tercer encuentro con el teclado después del almuerzo. 

Regresando al ejercicio de observación artística. Leí en el libro Cuatro mil semanas, de Oliver Burkeman, que en la Universidad de Harvard, se encuentra una profesora, Jennifer Roberts, que a todos los que cursen Historia del Arte, les comisiona un primer trabajo singular. Debes escoger una pintura o una escultura de un museo local, ir hasta allí y contemplarla durante tres horas seguidas. Queda prohibido consultar tu email o las redes sociales. Tampoco puedes salir a tomar algo rápido o distraerte en alguna otra actividad. 

Me hubiera gustado aplicar este ejercicio cuando asistí a la expo de Graciela Iturbide en el Centro Cultural de España en Guatemala. Pero iba acompañada de mi hija en edad preescolar y de mi esposo. Así que no pude detenerme durante tanto tiempo frente a las imágenes. Lo que sí pude, fue mostrarle a mi hija la foto original que tanto me calma cuando estoy estresada.

Mi lado maternal busca incentivar la sensibilización en mi hija hacia las artes y la exploración artística. Ella también observaba las imágenes y hacía preguntas muy curiosas. Que por qué hay una señora con iguanas en la cabeza… Que quiénes eran esas otras personas…

Nuestra Señora de las Iguanas. Juchitán, México. 1979. Graciela Iturbide

Nuestra Señora de las Iguanas. Juchitán, México. 1979. Graciela Iturbide

En el ínterim entre esa visita y los días posteriores, pasaron algunas anécdotas. Días después, viendo pájaros desde la venta del carro, mi hija me decía emocionada que volaban “como los de la foto que te gusta”. Luego, en un restaurante, se quedó mirando las paredes y me soltó con naturalidad que esos retratos eran “como los de la señora que te gusta”. Sonreí y también observé los cuadros para hacerle eco a su comentario mientras la esperaba a que saliera del baño.

Mi lado más personal, quisiera tener tres horas para observar la foto y, quizá contar cuántos pájaros sobrevuelan la cabeza del señor que observa el horizonte. Imaginar qué es lo que él está viendo e ignorar las notificaciones del teléfono. Me daría cuenta que no son zanates, son unas aves mucho más grandes y que, en realidad, el señor no está viendo el horizonte, sino que también las mira a ellas. Su camisa luce un poco arrugada y un par de tallas más grande. Algunas matas de plantas desérticas aparecen por debajo.

Señor de los pájaros, Graciela Iturbide

Señor de los pájaros, Graciela Iturbide.

Así como Jennifer Roberts notó los detalles en un cuadro llamado Niño con ardilla voladora, del artista estadounidense John Singleton Copley. Cuenta que tardó nueve minutos en darse cuenta de que la forma de la oreja del niño se reproduce con exactitud en la membrana que hay a lo largo del vientre de la ardilla. Durante otros 45 minutos descubrió que los pliegues y arrugas de la cortina del fondo eran de hecho réplicas perfectas de la oreja y el ojo del niño.

Lo que me lleva a preguntarme(te) ¿cuándo fue la última vez que observamos algo durante, no digamos 180 minutos, pero más allá de lo que dura un reel? Nuestro tiempo de atención es cada vez más y más reducido. Buscamos el siguiente estímulo casi instintivamente y nos olvidamos de observar las luciérnagas por las tardes o de contar las estrellas cuando anochece. 

Escuchar con atención una canción, sin hacer nada más. Despertarte a tu ritmo, sin scrollear al abrir los ojos. 

Empecemos una revolución. La de observar con atención y, aunque no pueda ser durante la visita a la expo o durante tres horas, tratemos de habitar el presente y disfrutar lo que tenemos enfrente.

Si intentan el ejercicio, cuentenme. Sería interesante compartir esos descubrimientos de atención plena. 

Hasta la próxima entrada.

 


Notas al margen y recursos:

Fotografías:

    1. Foto propia de la postal que conmemora la revista Gatopardo, enmarcada en el estudio de mi casa.
    2. Nuestra Señora de las Iguanas. Juchitán, México. 1979. Graciela Iturbide
    3. Señor de los pájaros, Graciela Iturbide.