Ella lo vio todo antes de alcanzar la cima. Adivinaba el tiempo según la forma en que caía la luz. Contaba pétalos en las macetas del jardín. Ahora intuye el clima por el sabor del aire: El calor, un algodón de azúcar y coco, el frío, una manzana de caramelo. Con su cabello como bandera, lleva en su rostro dos botones y una rosa entre las manos. Atrás quedan los verdes campos de amarillo salpicados. El viento sopla pero ella no cede. Busca un lugar para la flor, lejos de aquí. ...