Hoy otro contingente de hormigas intentó entrar a la cocina. Parece que se cuelan por la ventana del baño y desde ahí desfilan hasta la sala para encontrar alguna miga que puedan robar. Como no pienso darles tregua, me coloco en posición de ataque y, tal y como lo hace el papá de Mafalda en las viñetas de Quino, trato de ubicar el punto exacto al que se dirigen. Es así como llego a la mitad de la segunda semana en mi nuevo apartamento. Vivo entre bolsas con ropa que no he colgado, un banco que sirve a veces de...