Día 4 Tres metros sobre el cielo Tengo un poema olvidado para ti. Lo escribí en agosto cuando sobrevolaba la frontera entre México y Guatemala. Ahora me da miedo abrir esa libreta para transcribir las líneas que intentaban acercarme un poco más a ti. Sus hojas guardan un texto temeroso que vive en el limbo de los garabatos dibujados en el celaje. Recuerdo que mientras intentaba concentrarme para escribirte el poema más lindo del mundo, el señor que viajaba sentado a mi lado espantaba los nervios del vuelo con pláticas inútiles sobre horarios fronterizos. Mencionaba algo sobre el ganado que...