Ahora que has terminado la taza de café y me miras en silencio, te diré que hay algo que debo confesarte. Reconozco que a veces peco por ser demasiado independiente. Hace mucho tiempo me canse de jugar a las princesas que esperan su rescate. La vida me enseñó que cuando estás sola, las letras mayúsculas hacen más dramático tu nuevo estado. S-O-L-A es una palabra que poco a poco comienza a tomar la forma de tu sombra. Se convierte en una zona segura con recursos anti paranoicos. Las letanías de convencimiento emocional se repiten frente al espejo. Claro, eso sucede...