Hay mañanas en las que tu ausencia es más profunda. Hoy me siento recorrida por tu fantasma. El calor de tus abrazos pasa desapercibido en la cola del banco. Intento distraerme para no pensarte. Entretenerme para no aguantarte. Los libros de bolsillo están hechos justo para estas emergencias pero olvidé el mío en el carro. Después de lamentarme el instinto me obliga a observar a una señora y su paraguas. A una nena y su tedio. Al abuelo y su mochila azul descosida. Busco una daga para el recuerdo. Un código alternativo para darle ctrl+alt+delete al corazón. Una voz femenina...