Hay una penumbra que envuelve nuestros rostros desde hace varios minutos. Es la tercera vez que me preguntas la razón por la que te veo de esta manera. Inquieres el motivo por el que mis ojos tratan de vencer a la oscuridad para escrutar los tuyos. Alzo mis hombros desganados para contestarte que no lo sé. Pero ellos continúan examinando cada gesto y rescatando los guiños perdidos. Alguien toma una polaroid mental etiquetada con nostalgia, la cual guardará tu sonrisa en la carpeta Ayer. Te observo en la distancia aunque estemos en el mismo metro cuadrado. Que por qué te...