Hay algo de masoquista en el hecho de madrugar y subirte al automóvil para reunirte con otros cientos de carros que invadieron la autopista en las primeras horas del lunes. Todos tomaron las mismas precauciones y atajos iguales para luego contagiarse con la desesperación exacerbada por las bocinas de aquellos que se levantaron 15 minutos más temprano. Ni modo. “Hácele huevos mano”. Sintonizas varias emisoras en búsqueda de aquella que se salga de la rutina noticiosa-musical. Sin resultados. Todas anuncian los mismos detergentes, compañías telefónicas, promociones, canciones y una que otra intervención de los locutores de turno.Extrañas tu antiguo radio,...