Los días pueden durar lo que una decida. Sí pues, ahora la mota me ha dado poderes sobrenaturales para modificar el paso del tiempo durante las vacaciones. Me encuentro esperando a mi novio en una mesa ubicada al centro de un barcito de la zona 1. Como un recurso desgastado por el uso constante, mi mente aprovecha para divagar en los recuerdos. Un saludo interrumpe el viaje mental. Es la novia del vocalista de la banda en la que mi novio toca el bajo. Mierda. No me queda otra opción que responderle el Qué onda y entablar una conversación banal,...