Ahora que la prohibición de la comercialización de canchinflines continúa vigente, al menos hasta que la Corte de Constitucionalidad resuelva el amparo interpuesto por el Procurador de los derechos Humanos, quiero compartir el caso de Diego Javier Cuetos. Un niño por demás simpático y encantador con quien platiqué recientemente y que, por jugar un ratito, se quemó la pierna derecha con unos canchinflines… Diego Javier Cuetos, de 12 años, nunca se imaginó que desobedecerle a su mamá para jugar furtivamente con “unos cuantos” silbadores, le cambiaría la vida, la noche del 25 de diciembre de 2005. Diego relata que atesoró...