La primera fase del ajetreo electoral llegó a su fin con unos resultados que, si bien eran los esperados, quiza no eran los más deseados. Aunque todavía quedaba un pedazito de esperanza (sin ninguna alusión particular), los resultados son simples cifras que acompañan las posiciones previamente anunciadas. No discutiré la ciencia de las encuestas, me reservo los comentarios. Tampoco despotricaré contra los dinousarios-políticos que renuevan su pase en el congreso, me regocijare con tan solo un voto que sí se me hizo realidad. Prefiero entregarme a la ilusión o alienación y esperar ansiosamente el 15 de septiembre. No para honrar...