Mientras peleo con la máquina para lograr instalarle un antivirus, me propongo distraerme al escribir estas cortas líneas. En realidad es la primera de 4 despedidas para mis cordales.El viernes pasado me sometí a un proceso forsivoluntario (¿así se escribe?)en el que un dentista peleó contra mi muela para poder extraerla y luego dejarme con un incesante dolor durante todo el fin de semana. Peleó con ella porque resulta que la señorita cordal estaba muy crecidita y por consiguiente, la extracción fue una tarea en la que, y lo cito:»me llevó la tristeza cortando la muela». Se tardó poco más...