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Opinión

En un contexto que desde el comienzo de los tiempos se ha caracterizado por ser machista, ciertamente la mujer ha luchado por dejar atrás los cuadros de antaño para revitalizar a la sociedad. En los albores del Siglo 21 todos tenemos claros que la mujer tiene derechos al igual que el hombre y que es capaz de cumplir con diversas tareas y profesiones porque no es un objeto ni símbolo sexual. Todo eso lo tenemos muy claro. En lo personal, no me declaro a favor de extremos muy feministas que anulen al hombre o viceversa. Apoyo la igualdad de condicio
nes y creo que con solo decir: «Las mujeres primero», ya hay discriminación. Si queremos democracia, tiremos una moneda al aire. Pero ese es otro tema y no quiero desviarme.
Empiezo mi post de esa manera porque después de haber asistido a dos certámenes de belleza, concluyo que estos eventos son machistas y sexistas. Presencié la elección de Miss Guatemala 2010 y Miss Latina Guatemala 2011. Aunque si las participantes en pleno uso de su libre albedrío escogen participar, pues también está bien. Eso sí, que lo hagan con completo profesionalismo y puntualidad. Como un trabajo que debe estar bien hecho, pues también tiene su arte el modelaje. Quisiera saber si en otros países como Venezuela, Brasil, EE.UU., México o Europa, los organizadores pueden citar a los medios a una hora y empezar 90 minutos después.
En el caso de Miss Guatemala fueron como 3 horas de espera, cuarenta minutos o más de pausa entre cada punto del programa y la coronación al filo de la una de la madrugada. Ignoro si el atraso es porque las modelos llegaron tarde al hotel para empezar a alistarse o si los jurados no han terminado de maquillarse. Lo que sí creo es que como organizador, puedes ponerte el cinturón y ser muy claro en cuanto a la puntualidad. Citar a una hora específica a las participantes y descalificarlas si llegan tarde. ¿Por qué será que los ingleses sí tienen la puntualidad bien definida? ¿O es algo que ya traemos en los genes y por eso la Hora Chapina sigue marcando la pauta?
A partir de la última cobertura a uno de esos eventos, decidí compartirles el lado B que los televidentes nunca llegan a conocer. Mi intención también es trasladarles esos detalles para que su evento sea un éxito y no muera en el intento. Así que aquí van los Hints que resumen mis notas al pie de la página tras la cobertura:

1. Lo que todo conductor debe saber es que el micrófono amplifica la voz. Para ello, se ayuda de diversas bocinas y el sonido es modulado para que el público escuche lo que la persona al micrófono quiera transmitir. Por favor, no griten. Quizá es el estilo del conductor o una moda mal adoptada por la mayoría. Si el público está sentado cerca del escenario, no es necesario elevar la voz. Pareciera que conducen un partido o una lotería.
2. A todos los que quieran llevar la batuta por primera vez ante la audiencia, reciban clases de conducción, dicción y gramática. Practiquen su lectura y revisen el guión. Eviten gritar aunque la emoción sea muy grande. Si ponen atención en lo que dice el guión y conocen las reglas básicas de la gramática, evitarán graves horrores en el lenguaje. Aquí algunos ejemplos:
«Quiero compartirles de que esta velada es muy especial. Porque se elige a una persona muy especial que sabe de que tendrá una gran responsabilidad».
De que… No es una forma adecuada. Es una muletilla después del verbo y queda terrible.
«Queremos compartir nuestro amor y reconocimiento a través del escenario».
¿Acaso el escenario era muy especial por tener sensores electromagnéticos o vibras telepáticas de amor?
«Quiero llamar en este escenario a la concursante/ llamo en este escenario…»
La forma correcta es: Quiero llamar a este escenario. Porque la participante no está todavía ahí.
«… A quien le pido un fuerte aplauso»
O era un ataque de egocentrismo o la conductora no sabía que la forma correcta es: Para quien pido un fuerte aplauso. La participante debía recibir el aplauso del público y no darlo a la conductora.
Esas fueron las frases memorables. Pero todos mezclaron artículos femeninos con sustantivos masculinos, inventaron palabras, entre otras cosas.
3. La decoración y la iluminación. Sin importar el presupuesto, procure que todo esté a la altura de las circunstancias. Ilumine a las modelos que caminan por la pasarela. Sobretodo cuando despiden el reinado y pasan por última vez frente al público que un año atrás la coronó. Cerciórese de la calidad del pegamento o adhesivo con el que coloca sus adornos. Puede ser que se desprenda y la corona quede torcida a la mitad del certamen.
4. Público, querido público. Si asisten a un estadio y quieren apoyar a su equipo, lleve cualquier artefacto que pueda servirle para que su jugador favorito escuche la porra hasta la cancha. Pero las vuvuzelas, que fueron creadas para el estadio, no debieran ser permitidas en un salón de hotel. Durante toda la ceremonia se escuchaban más que los conductores, que además gritaban porque claro, sentían que nadie los escuchaba.
5. El glamour. No termina de asombrarme como la mejor muestra de apoyo es desbaratar la garganta porque no llevo una vuvuzela para soplarla desde la tercera o décima fila.
6. Atención al programa y a la cantidad de jueces. Cada persona en un evento es importante y si se incluye dentro del programa, lo mejor sería que no se les olvidara presentarla ante los asistentes. Dos personas se quedaron vestidas y alborotadas porque los conductores pasaron al siguiente punto, sin reparar en que ellas no habían pasado al escenario para saludarnos. El error fue enmendado varios minutos después. Pero no se reparó el daño. No pudimos apreciar los vestidos o la sonrisa de las damas.
7. Combinación y accesorios. Creo que aquí también entra el glamour. Si debemos incluir a nuestros patrocinadores y combinar joyas con vestuario, somos afortunados por contar con esos recursos. Pero muchos vestidos se hubieran lucido más si se hubieran acompañado de alhajas menos llamativas o en una tonalidad que quedara mejor con el conjunto. Un buen tip sería ver Fashion Police en E! para conocer los aciertos y desaciertos de las alfombras rojas o pasarelas.
8. El baile. Quisiera saber por qué uno de los elementos a calificar es la manera en la que las modelos bailan cuando empieza el certamen. Las coreografías podrían ser bonitas pero se pierden al tercer paso cuando están todas desganadas y sin coordinación. La historia sería distinta si los actos fueran más coordinados y los movimientos se realizaran con completa seriedad y entrega. Fuera las medias tintas.
El ánimo de este post es para compartir detalles que debilitan los eventos y le restan potencial. Si todos dejaran la «hora chapina» atrás y se tomaran en serio el horario, no tendrían al público durmiendo o a periodistas desesperados porque vamos, es tarde. Estamos trabajando al igual que ustedes. No es un horario de oficina. Si nos citan a una hora y llegamos a tiempo, lo mínimo y por respeto, es empezar cuando la aguja grande marque el momento.
Las observaciones para los conductores van con ánimos de exigirnos más a nosotros mismos. Yo tengo muy claro que no podría hablar frente al público, a menos que haya ensayado muchas veces o tenga un buen guión. Si vamos a dar ese salto y probar nuevas ocupaciones, preparémonos mejor. Así representamos a nuestro país con profesionalismo y entereza. No con gritos o incoherencias gramaticales.
Felicidades a las finalistas y a la ganadora del certamen. Éxitos en todo. No cualquiera se para ahí, modela, mantiene una dieta o se ejercita, sonríe y asume ese trabajo como estilo de vida. Hay muy buenas modelos y yo vi a chavas muy lindas que sí me sacaron la sonrisa.
Info del sitio oficial que organiza Miss Guatemala Latina: http://bellezasdeguate.com/

Ella era conocida por la sazón de sus guisos y los deliciosos postres que consentían el paladar de tres niños. Durante más de una década ella trabajó en la casa de una familia dentro del promedio de la normalidad. Los padres salían a trabajar y los niños se quedaban estudiando y retozando en casa. En las reuniones familiares nunca falta quien la recuerde entre carcajadas y añoranzas. Ese es el efecto que la nostalgia causa en los recuerdos. Las fotografías siempre muestran los momentos felices.
Miriam cruzaba la calle todas las noches para llegar a la caseta del parque, donde vivía con el guardia de la colonia en la zona 7. Ignacio regresaba de las rondas nocturnas y ambos construían castillos antes de salir a la realidad del día siguiente. Dicen las señoras del barrio que don Ignacio sí era un vigilante completo y derecho. No se le pasaba ni un solo ladrón. No es como en estos tiempos, que los guardias hasta son amigos de los criminales y los dejan entrar a cualquier colonia.
Tanta efectividad no le dio a Ignacio la capacidad de ser invencible. Una tarde una persona alarmada llegó a tocar el timbre. Al guardia lo habían atacado en un callejón hasta matarlo. Aunque mi abuela quiso ser discreta, Miriam logró escuchar la noticia. En un segundo su mundo se puso de cabeza y la vida como la conocía se terminó. Las lágrimas no tardaron en salir junto con los gritos de dolor que mi abuela trataba de contener. Después del sepelio Miriam no volvió a ser la misma. Los niños que estaban bajo su cuidado crecieron e irremediablemente dejaron el hogar.
Cuando cumplí quince años recibí un regalo de su parte que consistía en cremas, polvos y perfumes. Recuerdo que la etiqueta era azul y el aroma no estaba nada mal. Siempre preguntaba por mi cuando veía a mi abuela o la llamaba por teléfono. Debido a que crecí escuchando su nombre en las reuniones familiares, no se me hizo nada extraño que me enviara un obsequio. Lo relacioné con la estrecha relación que entabló con mi mamá y sus hermanos. Creo que mi afecto por ella surgió a través de las historias que contaban mis tíos. Además, ella se encargó de cuidarme cuando era bebé mientras mis papás hacían malabares entre la universidad y el trabajo. Han pasado veinticuatro años desde aquellos días en los que mi mamá pasaba a dejarme a la casa de los abuelos para que Miriam me cuidara.
Pero había un detalle que yo ignoraba. Hace unos días llamó mi abuela justo cuando empezaba a ver Charada. Es mi última adquisición fílmica y pertenece a la lista “clásico/fashion/audreyhepburn/comedia”. Le puse pausa al dvd para conversar con ella y contarle lo que habíamos hecho para la cena de Año Nuevo. Luego me pidió hablar con mi mamá y, como no estaba, me contó a mí la noticia. “Probablemente no sepas quien es ella”, fueron las primeras palabras con las que empezaba el enunciado. Al escuchar su nombre fue como si decenas de historias se presentaran vívidas frente a mis ojos. La imagen de las cremas Aquarium fue la primera en llegar. Un malestar en el estómago la tomó por sorpresa y posiblemente fue causado por un cáncer no detectado a tiempo. Mi abuela no tenía toda la información médica pero sí una certeza. Miriam había muerto en las vísperas navideñas.
Un silencio antecedió a la historia de Miriam, según la recordaba mi abuela. Yo ya sabía que era una excelente cocinera y que había sido la novia de un jardinero. “También le encantaba cuidarte. Ella me dijo que habías sido su salvación”, añadió. Lo que yo no sabía era que a Ignacio lo mataron poco antes de que yo naciera y Miriam entró en una gran depresión. Un día llegó mi mamá a pedirle que me cuidara por las mañanas y ella rápidamente aceptó. Me cargaba en su espalda mientras limpiaba la casa, jugaba y sonreía conmigo. Miriam le explicó una vez a mi abuelita que yo había sido su salvación porque se encontraba en un momento muy difícil de su vida. Al pasar la mayor parte del día con una nena, se distraía y poco a poco salía de la depresión.
La conversación terminó con una reflexión sobre la vida y la urgente necesidad de disfrutarla. De decirle a tus seres queridos cuanto los quieres. “Yo también te quiero mucho abuelita”. Colgamos.
Quise retomar la película y luchar contra un cúmulo de sensaciones que venían e iban. Mis papás llegaron a los pocos minutos y le conté a mi mamá. Ya, sin pena. Dejé caer unas lágrimas y ellos comenzaron a contarme la historia de Miriam, según la recordaban. La película siguió en el televisor pero no le puse atención.

Las teclas suenan al ritmo de unas ideas que fluyen mientras el panameño Rubén Blades suena en el playlist junto a otras voces latinoamericanas. Todos los sábados empezarán con salsa cubana porque desde que estaba en el colegio, tenía muchas ganas de poder deslizarme como un trompo por la pista. En fiestas, kermesses o actos culturales observaba a otras personas bailando y envidiaba su elasticidad. La coordinación era impecable. Así que ahora decidí eliminar ese tópico en la lista de anhelos para convertirlo en realidad. Resulta que después de dos clases puedo decir que cada movimiento tiene su ciencia. No se trata de hacer pasos sin ton ni son. Hay un eje central, un punto fijo, conteos exactos y cientos de pasos por aprender. La instructora dijo el sábado pasado que siempre hay que ver hacia el frente. En cada sección del espejo encontrarás tu reflejo y es ahí a donde tienes que enfocar tu mirada. La postura recta y los hombros hacia atrás.

Este año eso es lo que haré. Veré hacia el frente porque aunque des cientos de enchufles (vueltas), en cada uno de los giros la mirada siempre debe regresar hacia delante. Claro que es difícil evitar distraernos con las piruetas de al lado. Sentir esa envidia normal porque los vecinos tienen algo que nosotros no. Ellos van con un ritmo distinto que no podemos alcanzar. Lo que a veces no comprendemos es que cada quien baila la canción con el estilo que desea.

No importa cuantas veces me enrede y pierda el hilo. Soy inmune a la vergüenza por ser una principiante. Todos. Absolutamente todos hemos estado en el nivel uno. Nadie nace con ningún manual instalado. Solo la práctica hace al maestro. Parece que es después de numerosas caídas que aprendemos a reconocer los lugares comunes. Esas secuencias erróneas que no nos llevarán a ningún lado. Muchas veces preferimos ignorar los tropiezos anteriores. Pensamos que no volveremos a caernos aunque repitamos la secuencia equivocada una y otra vez. Lo que cambia es la pista y la canción. Pero seguimos empeñados en darnos de frente con el mismo error.

Este año tengo una certeza. No quiero regresar a los ciclos torpes que se repiten como movimientos desafortunados. La falla en el sistema ha sido detectada y por eso será evadida. Frecuentar otros lugares y rodearme de nuevas personas, eso viene por añadidura.


A la hora de recreo y en algunos períodos de clase en el colegio solía filosofar con K acerca de las denominaciones del tiempo. «Hoy podría ser domingo, al igual que viernes o lunes…» Un día es un conjunto de horas en las que el sol ilumina de igual manera antes de que salga la luna sobre el firmamento. «Son como pequeñas cajitas que organizamos según lo que querramos hacer»…

El VeinteDiez nos regaló 365 cajitas llenas de alegrías, sorpresas, muchas decepciones, lágrimas, ilusiones, temores, éxitos, declaraciones, enfrentamientos y muchas otras emociones o acciones más. Quizá en alguna de esas cajitas hay más pucheros que sonrisas. Rencores sobre alegrías. Si pudiéramos tomar cada una de ellas para revisar su contenido, qué es lo que nos gustaría encontrar. Al hacer un breve repaso y ver hacia atrás, me doy cuenta que hubo varios momentos llenos de incertidumbre y dificultades. El reencuentro con el pasado o los resbalones al afrontar ciertas decisiones también forman parte de la vida y tirar la toalla no siempre es una opción. Pero sí puedo decir que aunque las montañas sean muy altas, no son inconquistables. Esa fue la enseñanza que me dejó Chicabal, una escalada que me llevó a mi primer cumbre. Casi como tocar el cielo estrellado. Así que no hay que bajar la cabeza. Al contrario, a lucir las cajitas negras con la frente en alto porque somos sobrevivientes. Lo logramos.
También hay otras cajitas llenas de sonrisas y estrellitas en la frente. Son esos momentos que hay que saborear. Son tan fugaces que, cuando cerrás los ojos, ya pasaron. Pequeños detalles o grandes victorias que equiparan la balanza con los otros a los que Bunbury les dedica Una canción triste. Desde aventuras urbanas al ritmo del dancehall, exámenes privados ganados, una primicia en el diario, entrevistas a tu compositora favorita, expos, fotos, Xela, el Centro, Espiral, lecturas poéticas, pensum cerrado, carcajadas, abrazos miles,eclipses totales, amores fugaces e intensos, conocer a Korn, Perrozompopo, Bunbury 3D, Syntek en el puerto, cafecitos,vinitos…
No me queda más que agradecer a todas la personas que fueron parte de este VeinteDiez. A quienes estuvieron desde el primero de enero y a quienes poco a poco se fueron sumando hasta formar parte importante de mi vida. También a los que ya no están pero que dejaron muchas cajitas llenas de magia, música, bromas, sonrisas…
Ahora me esperan otras 365 cajas que archivaré en bajo el código VeinteOnce. También hay otras esperándolos a ustedes. La manera en la que las llenarán queda a su discreción. Pero recuerden que nadie más va a hacerlo por ustedes. Este es SU año. Que este 2011 sea la oportunidad para tomar el toro por los cuernos. Dar el todo por el todo. Nadie más puede vivir por nosotros. Por eso no nos dejemos llevar por el qué dirán, por los temores, inseguridades, la comodidad de las zonas de confort… Vivamos con intensidad y a gozar los pequeños detalles. Soñemos cosas imposibles para hacerlas realidad en un mundo donde hacen falta soñadores.
Paz. Abrazos y sonrisas mil.
Mis mejores deseos para este VeinteOnce
Para empezar el año…
Foto familiar tomada por mi hermano Juan L. Cantón.


Escribo estas líneas mientras espero el eclipse total de luna que inaugurará mi cumpleaños 24. Veinticuatro. Para muchas de las personas que me rodean en el trabajo y en algunos círculos de amigos, esta cifra es apenas la de una nena. «Todavía estás chiquita» es una frase que, en realidad, me he cansado de escuchar. Por eso me agrada cuando me junto con el club de los 24 (un grupo muy VIP de amigos que se conformó cuando todos teníamos 22). Aunque siempre me he sentido a gusto con los Freaks (el mejor grupo de amigos que me ha dejado Siglo 21) y otros amigos que hasta casi me podrían doblar la edad. Pero eso es lo de menos.

Cuando era pequeña y estaba en el colegio siempre deseaba haber nacido en cualquier día de enero hasta la primera semana de octubre. A todas les celebraban el cumpleaños a la hora de recreo, les cantaban el pastel y era una gran fiesta. Luego llegaba diciembre y todo eran convivios y vacaciones. Los papás de mis amigas del colegio ya no podían llevarlas a cualquier fiesta porque había muchas colas, tenían que hacer compras o algún convivio. A mi también se me olvidaba y era feliz con las reuniones familiares. Mis abuelitos, tíos y primos siempre llegaban a comer pastel, mis hermanos revoloteaban por ahí y los amigos de la colonia también llegaban. Mi cumpleaños siempre me ilusiona. Recuerdo que mi primer teléfono celular me lo dieron por la mañana, mis papás me despertaron con una llamada. Mi mamá también me regaló un sudadero negro. Años atrás me despertó con una muñeca que me fue a saludar. No lo recuerdo por los objetos materiales, sino porque me sentía especial. Esos abrazos y las palabras de mis papás me llenan mucho.
Pero este año estaba un poco desilusionada. No quería celebrar nada y me molestó que siempre todos los años los convivios interfirieran en mis planes. Que la mayoría de mis amigos tuviera compromisos previos y una agenda casi llena, que las colas y que todo. Algunas amigas me preguntaban casi todos los días los planes de mi celebración y no quería pensar en eso. Estaba ocupada con cosas de la U, de un proyecto, el trabajo… En fin. Tampoco quería celebrar con algo grande porque luego tenía que llamar a todos o mandarles la invitación en facebook y la mayoría ya iba a tener planes.
Luego el pesimismo se me fue quitando y quise salir a celebrar por la ciudad. Bailar, sonreír, brindar y cantar como loca que era mi fiesta y que gritaba si yo quería. Y así fue. Desde un pequeño pastel en la oficina hasta el fin de semana que pasé con diferentes amigos. Esa suma de pequeños detalles forman un bonito 24. Desde aquí gracias a todos por ser parte de las postales.
Ahora bien, la verdadera ilusión vino el domingo. La idea se dibujó clara en mi mente. «Cómo no has de estar contenta si cumples años en la misma semana de Navidad; del nacimiento de Jesús. Eso es ser afortunada». Una sonrisa grandota se dibujo en mi rostro y por eso veo a mi alrededor y me encanta tener un árbol navideño cerca. El nacimiento en la sala y esta energía de preparación.
Decidí que quería cenar con mi familia y compartir con mis papás y amigos. Hace una semana mi papá conversaba con nosotros en una sobremesa y me dijo «si vos ya estás grande, ya son 24». Sí. La nena ya está grande. Claro que todavía le faltan un montón de experiencias por acumular y de las cuales deberá aprender. Por supuesto que todavía no ha pasado por ciertas circunstancias pero he vivido otras que muchos no vivirán. Eso no invalida este momento. Soy grande porque el año pasado no tenía la experiencia que adquirí en este 2010. Todos los años de mi vida han sido intensos. Cada uno a su manera. Le agradezco mucho a Dios porque poco a poco me voy acercando a varias metas que quiero cumplir y otras ya no están en la lista de Pendientes. También porque los tragos amargos, y vaya que he tenido varios, han sido más leves a su lado. Sigo aquí. Lista para lo que escribiré en este nuevo cuaderno en blanco.
Así que por último quiero compartir con ustedes una pequeña lista Veinticuatro:
  1. Cerrar la licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Un año cargado de actividades y con un seminario que costó ganar. Ahora queda pendiente la tesis, la cual me ilusiona un montón y espero completar para graduarme en el 2011. Acompañada de SuperMafi todo fue un poco más fácil.
  2. Haber ganado el examen privado de la carrera técnica de Periodismo en la Usac.
  3. La participación en la lectura Poecléctica y la clausura del Festival de Poesía Callejera en Quetzaltenango.
  4. La conquista del volcán Chicabal. Además del esfuerzo físico y el orgullo de haber recorrido tantos kilómetros y mil gradas, el cielo desde el volcán no tiene precio. Creo que me espantaron un par de veces jeje y los tropezones de la bajada fueron algo feos. Pero nunca había visto tantas estrellas y todas tan cerca. Abrazar el cielo.
  5. Quetzaltenango en enero. Lindas caminatas y visita a Vanushka.
  6. Quetzaltenango en octubre para mis vacaciones. Mafi, Jean Luca e Ingrid las hicieron geniales. Entre menú vegetariano, escaladas a volcán, hitch hiking, música y galletas.
  7. Quetzaltenango en noviembre en la lectura. La poesía y Xela son una combinación maravillosa.
  8. El viaje en camioneta parrillera y busito con Mafi rumbo a Quetzaltenango en octubre. Mismo trayecto pero diferente transporte en noviembre. Aunque el paisaje es el mismo siempre hay algo nuevo desde la ventana.
  9. El taller de Curaduría del Centro Cultural de España.
  10. El taller de Poesía para Armar de los amigos de Catafixia en el CCE… Las discusiones y los nuevos amigos.
  11. La adquisición de Falco Sparky. 😀
  12. Los primeros viernes del mes con Morena en la ciudad. Pensándolo mejor, cualquier aventura con Morena a bordo 🙂 #ylachelaque , confidencias, pictóricas, la maga, el siglo, el gtalk… La amistad.
  13. Smothie de mango, &Café o cualquier café con Mae. Hermandad bonita. Los chats con Kathya y por saber qué es lo que nos pasa al decir Aló.
  14. La entrevista con Kany García para Siglo 21. No todos los días conoces a la compositora de las canciones que te han acompañado en los momentos más difíciles…
  15. La cobertura del concierto de Calamaro. Purificación musical al máximo.
  16. Korn. Un sueño de adolescencia cumplido al fin. Salté, moshé y fui feliz.
  17. Poesía Espiral. Un reto que aún no termina pero que pronto saldrá a la luz.
  18. Mi familia. Mis hermanos y mis papás son geniales. Mis abuelos una lección de vida. Mis primas unas princesas todas. Mis primos lindos. Mis tíos los mejores.
  19. Los amigos que siempre estarán ahí. No matter what. Fernando. Kathya. Juanpi. Ale.Mafi.Mae.Morena. y todo el crew que siempre anda por ahí.
  20. Los pequeños detalles.
  21. Café, café, café.
  22. Gilmore girls, Breakfast at Tiffanys y las películas cursis que adoro ver. Siempre reconfortan cuando crees que ya no hay nada más gris en tu día.
  23. Música! Ximena Sariñana sonó bastante junto con el Gordo, Bunbury, Calamaro, Korn, Tool, Perrozompopo, Café Tacuba, Zoe, Damien Rice, Soundtrack de Once… Cada una a su modo junto con otras canciones más. Hip Hop, Cumbia Reggae, Dancehall no podían faltar… Pd. La cumbia ES la salvación. 🙂
  24. POESIA. Cuando ya nada puede ir peor, unas líneas son suficientes para llenarte por completo y humanizar un poco más el mundo. Lo mejor de este año fue la poesía en sus diferentes expresiones. Textos, libros, pequeños detalles, el cielo despejado, la lluvia que te rebalsa por completo, las trascendencias diarias.
El soundtrack de esta entrada es un himno. Una canción que al igual que El viento a favor, siempre me conforta. Gracias muchas a la persona que me la mandó por correo…

Actualización. El eclipse sin duda me deja sin palabras. Un agradecimiento enorme al cielo por darle esta energía a mi cumpleaños. Gracias Dios.


Hay pequeños momentos del día en los que puedo aprovechar para regocijarme en una taza de café. Son paréntesis necesarios para alejarme del cubículo y abastecerme de cafeína. Cuando tengo tiempo y no estoy tan atareada, aprovecho para observar la ciudad desde el balcón. Hay una gran eme amarilla que se me figura como un oasis urbano. Se siente bien estar así. Es como cuando en el concierto de Calamaro tuve la certeza de estar completa. En una buena etapa de mi vida.

Veamos. Estoy a punto de terminar la fase de clases universitarias y pasar a la de la tesis. Hay algo por ahí registrado a mi nombre, por lo que si me rigiera por los preceptos consumistas todo marcharía bien.

Una voz interna me reiteró que todo estaba bien. Sí. Pero por qué es tan difícil creerlo. En el siguiente sorbo cafeinico pensé en ti/él/usted. Mandé mis mejores energías y luego solté el pensamiento. Pero regresó. Continué jugando con ese boomerang emocional cuando encontré un post en un blog que suelo visitar a menudo (link). Hasta escribí un cuento breve antes de ceder al impulso para coger el teléfono. Luego quise seguir escribiendo y heme aquí. Tratando de ordenar mis ideas en medio de una sala de redacción por la que se cuela un viento frío. Quiero buscar la respuesta a la primer duda que me atacó cuando fui por mi café. Al igual que ese post que acabo de leer, yo también quiero saber:

“¿por qué tendría que jodernos más una persona desconocida que está con alguien a quien no queremos?, y segundo ¿necesitamos tener a alguien al lado para sentir que somos realmente alguien?”

Es tremendamente jodido. De qué se trata la vida si no es para compartirla. Por qué cuando dicen que tengas paciencia, eso es lo que menos tienes. Si yo me siento bien, entonces porque se jode la noche cuando ves a ese individuo de la mano con alguien más. Y si a esas vamos, por que aferrarse a buscar con quien más puedes ir a una fiesta. La pregunta ¿Y sola vas a ir? No debería herir susceptibilidades. ¿O sí?

Recuerdo cuando tenía quince años y tuve una pareja con la que no duramos más allá de algunas semanas. Todo fue color de rosa al principio, luego nos hicimos novios y todo se vino abajo. A las semanas lo vi caminando con otra patojita, quien por cierto nunca me cayó bien. Mi pequeño gran mundo adolescente se partió en pedacitos indignados, ofendidos y tristes. Pero ahí estaba mi querida W para apoyarme y salir corriendo por el parque.

Los años han pasado y la situación prácticamente sigue siendo la misma. Creo que a eso se refieren cuando nos dicen que eso también es la vida. Ya sea desde la experiencia añejada o la de quienes empezamos a vivir. El orgullo se ve herido, la autoestima se desinfla un poco y los apelativos empiezan a surgir. En ese mundito adolescente todo se reducía a tragedias juveniles que no miraban la situación más allá del vaso lleno. A veces con treinta, veinte o 42 años encima podemos caer en ese mismo error. Al estilo de La Boda de mi Mejor Amigo nos aferramos a historias, promesas y personas por temor a reconocernos frente al espejo sin nadie al lado.

Uno escoge cómo quiere sentirse. Si es una cuestión de decisión, entonces por qué caemos en el drama. En las victimizaciones y no soltamos aquello que nos hace tanto daño.

Quizá sea más cómodo refugiarnos en dolores pasados. Las heridas abiertas también cortan. Quizá es muy difícil reconstruirnos y ante ese posible terremoto sea mejor quedarnos en una zona de confort costumbrista y a salvo de nosotros mismos. Enfrentar nuestras debilidades y reconocernos como personas no es tarea fácil. Definirnos por quien estamos o nos hace falta, en vez de por lo que somos es un error táctico y fatal.

De ahí que cuando llegues a una barra y te sientes sola con una cerveza a esperar a alguien o simplemente porque te ronca la gana de pasar y beber algo, haya ciertas personas que te tachen de buscona u solitaria. De ahí que prefieras llegar con cualquier amigo o acompañante para que no digan nada tus amigas.

Las respuestas no vendrán en un libro para Doomies y mucho menos en una galleta de la fortuna. Supongo que al caernos y salir de ese confort es cuando empezamos a darnos cuenta de las cosas. No deberíamos tenerle miedo al bienestar que viene cuando estamos solos. Esos momentos de descubrimiento y convivencia unipersonal son necesarios. Sirven para detectar el momento adecuado en el que podemos abrirnos y estar con un “nuevo” alguien más. Porque nosotros estamos bien. No se trata de cerrarnos por completo a opciones diferentes, aferrarnos al pasado o a un presente infeliz.

Tampoco deberíamos basarlo todo en un estatus que depende de la compañía. Si esta llegara a faltar y descubrimos que nuestro mundo se enfoca a una relación, no estamos en el camino correcto. Esa es la señal de alarma que nos indica que hemos necesitado tener a alguien a nuestro lado para definirnos como personas. En vez de escoger compartir parte de tu vida con alguien más, has volcado toda tu existencia sin construir una historia personal.

Quizá la encrucijada se reduce al valor. Asumir, respirar profundo y decidir que es hora de buscar nuestra propia felicidad. Sin que esta dependa de convencionalismos, heridas viejas, temores internos y oídos sordos. Ir desamarrando esas ataduras al pasado o a un presente que no va a ningún lado. Sonreír con cada sorbo de café lleno de incertidumbre y poco a poco asegurar cada ladrillo para construir un nuevo lugar acorde a los únicos principios que de verdad importan. Los personales.

Luego, terminar la taza de café y asumir las consecuencias buenas o malas de esa nueva construcción…



Muy pocas veces puedo decir que la vida te cambia de a poquito o en gran medida al salir de un concierto. El único que había logrado eso era Enrique Bunbury. Sinceramente puedo decir que salgo renovada cada vez que lo veo en vivo. Hasta el concierto en 3D fue todo un suceso que recuerdo con cariño.

Hay algo que no todos los artistas tienen. Es esa capacidad de conectarte de manera íntima con cada uno de los asistentes. Ese click invisible y místico fue lo que hizo que el concierto de Andrés Calamaro fuera uno de esos que no se olvidan. Confieso que no soy seguidora, al menos no en la misma escala que con Bunbury. A él lo amo. Sí. Soy fan. Y pegué un grito cuando mi mejor amiga me dijo que quizá viene a Guatemala el otro año. Tiene la canción perfecta para cada momento de mi vida… Pero regresemos a esa cápsula mística que nos envolvió el domingo pasado junto a Calamaro. Un concierto «Cambia vida».
La noche me supo a gloria abrazada de mis amigas, bailando cumbias o el jamming entre vinito y vinito. Brindé con el Principito, quien seguramente nos observaba entre ese cielo despejado. Porque hasta eso fue perfecto. Hermoso. Desde Los Divinos sentí que algo en mi empezaba a cambiar. No es coincidencia que en su blog oficial Calamaro haya calificado este concierto como La dosis, administrada en un marco inolvidable. Todavía no encuentro palabras. Pero sí puedo decir que me di cuenta de muchas cosas.

Gocé intensamente cada una de las letras recibidas y las agradezco. Suelto algunas otras que no caben en mi equipaje para continuar con mi camino. Seguiré un trayecto sin rumbo fijo pero que pinta diferente porque sé que merezco infinidad de sonrisas. Las mismas que saqué al gritarle a las estrellas cuando no sabía si estaba despierta o tenía los ojos abiertos.

Gracias Calamaro.

Mis highlights y favoritas:
Tres Marías
Crímenes Perfectos
Los Divinos
Todos Se van
Flaca
El jamming
Te quiero igual
Todo el concierto !
El link para la crónica del concierto publicada en Siglo21 aquí (click)
Un vistazo a lo que vivimos en Guatemala. Gracias al video de Paula Morales
Una de las Cambia Vidas…

Esta es una tarea del curso de Semiología del mensaje estético, que consiste en analizar 2 de los poemas de Gustavo Bracamonte publicados en País Desnudo. Al finalizar la asignación, me percaté de que se estaba reduciendo el espectro analítico a un universo poético conformado por una sola persona. El objeto de análisis es una antología erótica escrita por el director de la Escuela de Ciencias de la Comunicación, a quien se le debió comprar el libro para hacer la tarea. Creo que hubiera sido más diverso si además de adquirir el libro y leer a Bracamonte, se hubiera podido tener la oportunidad de crear un abanico poético al agregar más escritores guatemaltecos de diferentes épocas literarias. La mayoría de estudiantes y guatemaltecos en general desconocemos a la mayoría de poetas que han llenado con sus letras la historia del país.

Se podría haber dividido a la clase en pequeños grupos o asignaciones individuales de acuerdo a las épocas literarias. Las opciones hubieran podido empezar por el modernismo, la Generación del 10, la del Cometa, Los Tepeus, el Grupo Acento, los Saquerti, la poesía escrita durante el conflicto armado interno, la contemporánea, la de los noventas y la posmoderna. Autores como María Cruz, Enrique Gomez Carrillo, Rafael Arévalo Martinez, Luis Cardoza y Aragón, César Brañas, Otto Raúl Gonzales, María de los Ángeles Ruano. En la época actual o más reciente están los autores publicados por la Editorial X, Catafixia Editorial. También los poetas antologados en el libro Laberinto Babel que se presentó la semana pasada en la Ciudad Universitaria y muchos otros más que le habrían dado más variedad a un análisis semiótico. Con ello se habría creado un paisaje literario guatemalteco que podría visitarse de blog en blog sin encontrar poemas repetidos y al mismo autor analizado. Comparar los motivos poéticos y estéticos de María Cruz a principios del siglo pasado con la poesía de María de los Ángeles Ruano o una novísima poetisa de Laberinto Babel. Eso, haría la diferencia.

A continuación, mi análisis de dos poemas de Gustavo Bracamonte:

Análisis semiótico

Punto y aparte

Acariciar la íntima luz

garlar en flor la luna

hurgando el mar con tanta pasión

que me hago líquido cerca de sus pechos.

Busco el asidero del viento

sus ojos grandes

con la prosa de los pétalos

me describen la ternura

con los dedos descifro

–como un explorador—

el linaje sensual de las caricias internas

de las palabras

del movimiento.

Sólido es hacer un beso sin fisuras en la sien en el aliento

Un pájaro cantando al amanecer.

Una caricia estratégica

en el estuario festivo

consigue escalofríos y mueve el tiempo

para el gozo arbitrario de las estaciones

todo pasa revista en nuestra piel

Argumento

La visión del momento más íntimo con la persona amada desde la perspectiva del autor al compararlo con las estaciones del año y diferentes representaciones de la naturaleza. El gozo y amor que siente al hacer el amor con la pareja es expresado por el amante con diferentes comparaciones y evocaciones a la naturaleza.

Conflicto

El camino al éxtasis

Secuencias

Eufórica: El amante se encuentra con la persona amada e inician las caricias con emoción y locura. “Garlar en flor la luna hurgando con tanta pasión que me hago líquido cerca de sus pechos”. Este verso se refiere a la energía que ninguno puede contener, pues garlar significa hablar sin discreción. La locura de los sentidos y las ansías de lo que depara el encuentro están a flor de piel.

Proceso: La euforia continúa en búsqueda del punto exacto donde explote al amar. “Con los dedos descifro –como un eplorador- el linaje sensual de las caricias internas”.

Disfórica: La búsqueda frenética culmina con el éxtasis que ambos buscan. “Una caricia estratégica en el estuario festivo consigue escalofríos y mueve el tiempo para el gozo arbitrario…”. Las emociones se apaciguan.

Oposiciones

Éxtasis —- Relajación

Pasión —– Ternura

Movimiento — Quietud

Personajes

Hombre: Enamorado, apasionado.

Acciones: Explorar el cuerpo de su pareja

Mujer: Pasiva. Observadora con “sus ojos grandes”

Acciones: Le muestra el camino a seguir pero no interactúa en el poema.

Tiempo

Se desarrolla en una época indeterminada. Pero sí se puede identificar que el en transcurso de la noche los dos amantes mantienen el encuentro pasional. Empieza desde que el protagonista quisiera “garlar en flor la luna” y continúa hasta el “pájaro cantando al amanecer”.

Espacios

La acción probablemente se desarrolle en una habitación pero el autor la ubica en el exterior. La compara con imágenes de la naturaleza, por lo que el poema transmite la sensación de estar sucediendo en un lugar sin límites materiales. La pasión y el amor invaden todo el espacio.

Lo denotado

Una relación pasional. Caricias entre los amantes que se aman. Escalofríos y gozo de sensaciones.

Lo connotado

El poema toma referencias externas para compararlas con un encuentro sexual entre dos amantes. “Garlar en flor la luna” se refiere a la pasión con la que inicia la relación entre “el linaje sensual de las caricias internas, de las palabras del movimiento”. El éxtasis es encontrado con “una caricia estratégica en el estuario festivo… consigue escalofríos y mueve el tiempo”.

Propuesta ideológica

Retoma lo valioso de una relación sexual al atribuirle valores sublimes comparados con elementos de la naturaleza. Hacer el amor es un acto que va más allá de la lujuria pasional.

Hojas de agua sobre la calle

Amaneció lloviendo

Las vidas y las ciudades bajaron sus nostalgias

Por las enredaderas acuosas del tiempo.

Un pájaro se retiró de mi ventana

Sin solicitar el aleteo delicioso de mi oficio

Llevando la fruta de mis ojos

Al municipio rosa de sus labios

Estrené mi esencia de transeúnte apasionado

En la latitud de sus senos

Con ese recorrido brillante de las miradas.

Afuera de su casa también llovía con la intensidad de un sueño absorto

Amenazado –silenciosamente- por el amor.

Están colocados los espejos

Sobre la hierba y el pavimento

Pronto saldré a auscultar

El reflejo de sus ojos grandes

Conminándome –desde la serenidad- a la dicha lúdica

Allí encontraré el principio de la luz y del agua

Quedará en silencio mi cuerpo

Me llamará

Desde el quehacer de las manos abandonadas

Ningún movimiento es inútil sobre su pecho

La cintura cruje ante los augurios domésticos

Para alargar el éxtasis de la piel sin excusas

Quién soy para que me piense desnudo

Bajo el agua de la lluvia hecha desde el dia anterior

Por sus orgasmos dulces físicamente perfectos

Quién decide que amanezca con el paladar inundado de su cuerpo

A qué universo acudiré para obtener su isla indescifrable

En ese esfuerzo he de pensar la existencia como augurio constante

Pensamiento

Ella

Yo

Al final somos homogéneos

Desde el principio hasta la consumación

Argumento

Un hombre que recuerda en un día lluvioso a su primer amor o a la primera mujer con la que perdió la virginidad. Ahora sólo le queda el recuerdo de aquellos días de amor porque hoy ambos están distanciados por el tiempo y la lejanía.

Conflicto

La nostalgia del recuerdo del primer amor.

Secuencias

Inicio Disfórica: Al amanecer lloviendo con las vidas y las ciudades que bajan sus nostalgias, el autor también se envuelve en el recuerdo triste de la mujer que ya no está a su lado.

Proceso: El personaje inicia un recorrido mental hacia el recuerdo de aquellos días en que podía estar con su primer amor.

Conclusión Eufórica: Aunque sea de la mano del recuerdo, el protagonista logra revivir los momentos dulces que pasó con su pareja.

Oposiciones

Nostalgia — Regocijo

Luz — oscuridad

Presencia — abandono

Comienzo — final

Exterior — mundo interno

Personajes

Hombre: Atrapado en el recuerdo y la nostalgia. Melancolía hacia el pasado y su primer amor.

Acción: Recordar con serenidad el pasado y a la mujer que amó.

Mujer: Ausente, ya no está con el protagonista. Por eso ella sólo existe en la memoria de su antigua pareja.

Tiempo

No hay una época determinada pero se infiere que la acción sucede una mañana cualquiera.

Espacios

Una habitación desde la que el protagonista amanece recordando y observando por la venta un paisaje urbano mojado por la lluvia.

Lo denotado

Hombre solitario que recuerda en las primeras horas de la mañana. Entorno urbano. Un pájaro que visita la ventana.

Lo connotado

La soledad en la que se encuentra sumido el personaje le lleva a recordar el “estreno de mi esencia de transeúnte apasionado”. Esto implica que ella fue su primer gran amor. Los espejos sobre la hierba y el pavimento son todos aquellos lugares que le recuerdan a ella y que deberá afrontar en cuanto salga de su habitación.

Propuesta ideológica

La ciudad y el entorno urbano pueden convertirse en una cárcel que refleja los recuerdos sobre la hierba y el pavimento. El ritmo de vida actual puede enajenar a las personas y distanciarlas.

Hace una semana nos reunimos en el Paseo de las Esculturas, ubicado en el bulevar frente al Aeropuerto Internacional La Aurora en la zona 13, para dar un recorrido y apreciar las esculturas que ahí se encuentran. La asignación debía ser escoger la que más nos gustara y la que nos pareciera menos atractiva para luego analizarla. Observé todas y la elegida fue la pieza que la rumana Carmen Tepsan realizó durante el I Festival Internacional de Esculturas Guatemala Inmortal.

Si la observan bien podrán notar como el cielo es intervenido por los segmentos finamente esculpidos por Tepsan. Pareciera que cada parte se convierte en el marco de un celaje que cada día es diferente.

En el conjunto de esculturas observé otras que quizá fueron demasiado obvias o tradicionalistas. Pero la que menos me gustó y la que no quisiera tener en el jardín de mi casa es Inesperada Exposición a la Atmósfera, del austriaco Herbert Golser:

Con las dos esculturas seleccionadas las instrucciones siguientes eran analizarlas de acuerdo a la estructura del mal gusto a Arte Kitsch. Pero aquí surge un dilema y una contradicción. El término kitsch se originó en Alemania para referirse al arte que es considerado como una copia inferior de un estilo existente, pretencioso, pasado de moda o de muy mal gusto. Con el paso del tiempo se fue relacionando a todo lo sobrecargado, carente de buen gusto, con rasgos estéticamente innecesarios y contrapuestos a la idea de lo fino.

Cada una de las esculturas constituye una pieza individual que participó en una convocatoria internacional para ser seleccionada por el comité curatorial del Simposio de esculturas. Ese sería el primer punto con el que difiere del kitsch porque esta corriente se caracteriza por la masificación y también por imitar una obra que existía con anterioridad. Martín Fernández Ordóñez, historiador del arte, indica en el reportaje El Sello Kitsch en Guatemala que lo kitsch está ligado a la copia de algo caro o fino a partir de materiales baratos, como imitaciones de estatuas religiosas hechas de plástico. La misma premisa puede aplicarse a estructuras como la Torre del Reformador, que es una imitación de la Torre Eiffel a una menor escala y ubicada en un contexto diferente. El mármol con el que están hechas las esculturas no es un material barato como el plástico, que es uno de los materiales predilectos del kitsch. El Teatro Abril es otro ejemplo arquitectónico que se encuentra en la ciudad y representa una estética kitsch.

Umberto Eco, en su libro “Apocalípticos e integrados”, dedica un capítulo entero al análisis y caracterización del mal gusto, relacionado con el Kitsch y la Midcult. El capítulo se llama “Estructura del mal gusto”. La Alta Cultura, propia de estamentos elevados, Media Cultura, acorde con los estamentos de clase media, y Baja Cultura, de la que nacen los estudios de recepción de la cultura popular. Los niveles tienden a fragmentarse por el uso de los medios de comunicación a favor de un nivel cultural que ostenta la sociedad del consumo. Si ubicamos estas clases en el desarrollo del Simposio se pueden detectar las clases Alta (escultores, organizadores) y Baja (uso de las imágenes con fines publicitarios). Se mercadeó el Simposio como actividad y de esa manera se destinó a un público multicultural al que se le sugirió lo que debía desear.

Regresemos al par de esculturas que escogí de acuerdo a un criterio tan básico como mi gusto personal pero sin que este se convierta en el parámetro universal para definir que sean feas. El que un objeto sea bello depende del gusto del receptor y para mi Alas es una pieza hermosa que me inspira a enmarcar el cielo. Quizá es porque la técnica de Tepsan proyecta a escalas monumentales volúmenes que irrumpen el espacio de manera contundente.

Por otro lado, Exposición a la Atmósfera es una escultura que en vez de fea resulta grotesca. No me malentiendan. Este no es un insulto ni es un término que reduce su valor. El investigador Mijail Batjin, citado en el libro La configuración de la experiencia estética, sugiere lo grotesco como algo que se aparta considerablemente de las estéticas corrientes. Esto contiene un elemento material corporal claramente destacado y exagerado. La estética de lo grotesco se convierte entonces en la estética de la monstruosidad, con un desorden grave en la proporción que deben tener las cosas. Aunque visualmente no me sienta complacida al observarla, sí me transmite una sensación desoladora y árida.

Exposición a la Atmósfera es una pieza trabajada en su estado natural que al igual que Alas posee un aura de autenticidad e individualidad. A mi criterio ninguna es arte kitsch porque no toman ningún elemento de la cultura popular para sacarlo de su contexto y masificarlo de la misma manera en que Andy Warhol, uno de los padres de esta corriente, lo realizara hace pocas décadas. Si se hubieran realizado llaveros, pequeñas réplicas plásticas, gorras y cualquier tipo de parafernalia que reprodujera las obras; estas se habrían convertido en un elemento Kitsch. Asimismo, si uno de los escultores hubiera tomado elementos que pasan inadvertidos en la vida cotidiana como frutas artificiales, manteles de plástico, una mini Virgen de Guadalupe e incluso el rostro del Che Guevara para incluirlo en su obra; entonces la escultura sería Arte Kitsch.

Las primeras fotos fueron tomadas en el Paseo de las Esculturas.
La Torre del Reformador fue tomada de mapastuciudad.com
La última foto es de la tienda La Casa Azul, un establecimiento caracterizado por su oferta en artículo kitsch que rinden un tributo a la cultura popular. Más sobre este tema aquí: DalookinGuate.

Los Mass Media abarcan a las personas expuestas a los bombardeos constantes de los medios de comunicación masivos. Cada uno de los receptores poco a poco se vuelve parte de una masa uniforme que alimenta la cultura de masas promovida por los medios de comunicación. Esta cultura de masas se maneja de acuerdo a la ley de la oferta y la demanda, pues es la que prima en una sociedad de mercados como la que hay en la actualidad. De acuerdo con Rafael Gómez Alonso, en su libro Análisis de la Imagen Estética Audiovisual, al transmitir mensajes que

van dirigidos a una masa el emisor debe adaptarse a un público multicultural y difundir una sociedad del bienestar al sugerirle al espectador lo que debe desear. Los medios de comunicación marcan criterios estéticos mediante estrategias de seducción audiovisual. En este mensaje moldean estilos de vida, actitudes, gustos, preferencias.

El desarrollo de la sociedad de consumo y la reproducción masiva de una obra de arte para su posterior venta viene desde el Siglo XIX cuando inició la Revolución Industrial. Este avance para la era industrial supuso también una discusión en cuanto a la autenticidad de las obras de arte frente a la adquisición de obras artísticas y la pérdida de legitimidad. Desde ese momento y hasta la actualidad se ha dado este fenómeno.

Si se hiciera una exploración para observar las casas suburbanas de Guatemala en la mayoría encontraríamos una fiel reproducción de una calle antigüeña comprada en un centro comercial o en la carretera, una imitación de artesanía, lapiceros luciendo una Mona Lisa y cuadros que reproducen la Última Cena. De todas estas decoraciones la menoría habría sido elaborada por el artista original y la mayor parte habría sido elaborada en masa, lista para su consumo. Mientras que una imagen entendida como obra de arte posee cierto grado estético porque es un producto de una actividad humana, la masificación pone en jaque el aura o el nivel de autenticidad de la obra de arte.

La individualidad de una pieza es desplazada por el carácter masivo y accesibilidad que brinda la producción a gran escala. Los calendarios en DeMuseo con llamativas reproducciones de Monet que incluso podrían enmarcarse a un precio más barato que una fotografía de un artista emergente contrastan en el hábito de consumo de las personas. Queremos sentirnos cultos y ostentar arte en nuestra casa. Pero no tenemos dinero para hacerlo. Si comparamos un calendario o un cuadro de Cemaco con una escena tradicionalista con uno de Elmar Rojas, la diferencia es abismal. Otro ejemplo puede ser la alta aceptación que tiendas como Zara, Pull and Bear y Bershka han tenido en Guatemala. Cada una de estas tiendas adapta las tendencias de grandes casas de moda a estilos y prendas más accesibles para un público que quiere sentirse a la moda pero no puede comprar el diseño original. Creo que ese es uno de los factores por los que el consumo de arte digerido, multiplicado y sin aura ha tenido tanto éxito en todos estos años. Aquí es donde el kitsch tiene cabida ya que convierte la vanguardia de arte elevado en objeto de consumo.

Martín Fernández Ordóñez, historiador del arte afirma en la nota El sello Kitsch en Guatemala, que este término está ligado a la copia de algo caro o fino a partir de materiales baratos, como imitaciones de estatuas religiosas hechas de plástico. Este es el vehículo que refleja el gusto de las masas y convierte al arte en un mundo accesible y comprensible. La producción en serie populariza una imagen que antes estaba reservada para un grupo más selecto, que según indica Umberto Eco en su libro Apocalípticos e integrados, conforma la Alta Cultura. Este sector era el que tenía acceso a las obras originales de Vincent van Gogh, Rembrandt,Dagoberto Vásquez, Roberto González Goyri, Zipacná De León, Efraín Recinos, Mariadolores Castellanos y Magda Eunice Sánchez.

La sociedad de consumo acerca a la Media Cultura con la reproducción de esa imagen como objeto artístico. Un ejemplo reciente de este acercamiento lo constituyen una serie de tazas conmemorativas decoradas con el trabajo de los artistas plásticos guatemaltecos mencionados anteriormente. Si bien la iniciativa de Juannio únicamente lanzó a la venta 500 tazas con la obra de cada autor, fue una reproducción a escala por Q125 cada una.

Este habito de consumo no implica que una Mona Lisa sea más bonita que los murales de Efraín Recinos. El que un objeto sea bello depende del gusto del receptor. Aunque cuando un objeto posee el calificativo de obra de arte trae consigo la afirmación de que presenta belleza, la apreciación de una copia masificada sobre un original dependerá de muchos otros factores. Además del lado económico, el bagaje cultural del espectador influye en su aceptación de lo que es y lo que no es bello y artístico. Una persona que pertenece a la Baja Cultura enunciada por Eco, no comprenderá una exposición de arte moderno o una Bienal. Pero sí se podrá identificar con algo tradicionalista como los cuadros de Antigua Guatemala e incluso algo masivo que estéa su alcance. En este punto la Mona Lisa, al igual que iconos como El Che, Michael Jackson y Frida Kahlo, han sido tomados por la cultura de masas y convertidos en imágenes de seducción.

Mientras el espectador no reciba una educación o una mejor orientación de parte de los medios de comunicación a los que está expuesto, seguirá siendo parte de una masa uniforme que obedece a gustos populares. También es menester de cada persona el investigar y educarse más. Consumir arte no sólo es adquirir un cuadro, sino entrar en diálogo con una muestra en una galería e informarse sobre los movimientos artísticos, tanto pasados como los emergentes. Mientras más educada esté la persona, mejor podrá distinguir una obra “chafa” de una original y salirse del Mass Media será una necesidad.

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